Edición Nº 2472 · enfoques 30 de octubre de 2026 · Punta del Este, Uruguay Ingresar
UN ARGENTINO ORIENTAL OPINA - ENFOQUES COMPARTIDOS f
Enrique Guillermo Avogadro
¿Y si cruzan el Atlántico?
  • “Fueron los civilizados quienes inventaron la tolerancia y el respeto porque comenzaban a perecer. No fue la tolerancia lo que los debilitó, fue su propia debilidad la que los hizo tolerantes”.  Ignacio Irigoyen.
Las convulsiones que hoy sacuden a Europa deberían encender todas las alarmas en América Latina. Las protestas - sin duda promovidas a través de las redes por Rusia, enemiga de la Comunidad - se multiplican en Francia, Italia, Bélgica, Albania, Grecia y España, impulsadas por el encarecimiento de la vida, la crisis habitacional, el deterioro de los servicios públicos y la pérdida de expectativas de los jóvenes, o sea, todo aquello que se llamó el estado de bienestar, constituyen mucho más que episodios aislados de malestar social. Cuando las manifestaciones derivan en saqueos, incendios y enfrentamientos con las fuerzas del orden, la cuestión deja de ser exclusivamente económica y se convierte en un problema político e institucional.
Nuestra región no está vacunada contra semejante contagio. Por el contrario, democracias que no parecen responder a las necesidades sociales, la pobreza persistente, la desigualdad, la informalidad laboral, la corrupción impune y el descrédito de buena parte de la dirigencia conforman un terreno particularmente fértil para que la protesta legítima termine siendo aprovechada por aventureros de toda laya. La historia latinoamericana ofrece sobrados ejemplos de cómo una reivindicación justa puede transformarse en instrumento de quienes pretenden derribar gobiernos, imponer modelos autoritarios o simplemente aprovechar el caos para conquistar el poder.
Los Estados deben prepararse antes de que el descontento se convierta en una amenaza para la convivencia. Ello exige, en primer término, gobernar con responsabilidad, administrar correctamente los recursos públicos, combatir la generalizada corrupción y abandonar la ilusión de que los problemas sociales pueden resolverse mediante propaganda. Pero también requiere comprender que la tolerancia democrática no equivale a la renuncia a ejercer la autoridad. El derecho a manifestarse no incluye incendiar edificios, destruir comercios, bloquear indefinidamente servicios esenciales ni agredir a quienes deben proteger a la ciudadanía.
Ante la violencia, la respuesta estatal debe ser rápida, firme y proporcionada. Las fuerzas de seguridad necesitan preparación, equipamiento adecuado, inteligencia preventiva y conducción profesional, además de reglas claras para utilizar legítimamente la fuerza. Los instigadores y los autores de delitos deben ser identificados, detenidos cuando corresponda y sometidos a la Justicia, con todas las garantías del debido proceso. La impunidad estimula a los violentos; la represión indiscriminada, por su parte, multiplica los agravios, radicaliza a los moderados y termina proporcionando nuevos argumentos a quienes buscan la confrontación.
¿Y las Fuerzas Armadas? La pregunta no puede despacharse con prejuicios ideológicos ni responderse mediante una invocación simplista al orden. Su misión primaria es la defensa nacional, no la sustitución de las policías ni la intervención habitual en conflictos sociales. Sin embargo, tampoco parece sensato excluir de antemano toda intervención militar ante situaciones extraordinarias – las guerras híbridas - que comprometan gravemente la seguridad nacional o la continuidad de las instituciones. En la Argentina, Chile, Perú y Colombia, esa cuestión reviste especial importancia pues, cuando gobiernos democráticos ordenaron a las fuerzas armadas reprimir a una subversión que había desatado (según sus propias confesiones)  sendas guerras civiles, fueron los militares quienes terminaron presos, y siguen en la cárcel. La conducción civil, los límites operativos, la capacitación específica y el control legislativo y judicial resultan indispensables, pero aplicando sólo el código de justicia militar. Confundir funciones termina perjudicando tanto a la población cuanto a las propias instituciones militares.
Pero sería un grave error creer que la solución consiste sólo en disponer de más efectivos, mayores facultades coercitivas o leyes más severas. Ningún despliegue de uniformados puede compensar indefinidamente la ausencia de oportunidades, la frustración de quienes trabajan sin lograr progresar o la sensación de que las élites viven al margen de las dificultades cotidianas. El orden duradero necesita autoridad, pero también legitimidad.
América Latina debería observar lo que ocurre al otro lado del Atlántico sin complacencia ni alarmismo. Prevenir antes que reprimir, hacer cumplir la ley sin excepciones y recuperar la confianza pública son tareas inseparables. Porque cuando el Estado abdica de su autoridad, el caos ocupa su lugar; pero cuando pretende gobernar únicamente mediante la fuerza, prepara las condiciones para su propia derrota. Y entonces, como tantas veces en nuestra historia, descubriremos demasiado tarde que apagar el incendio resulta mucho más difícil que haber evitado que comenzara.
Mañana, el segundo turno electoral definirá quién ocupará la Presidencia y algunas pocas gobernaciones estaduales en Brasil; el resultado tiene final abierto pero, en la medida en que el nuevo Congreso ya ha sido elegido, así como la mayoría de los gobernadores, si fuera Lula el vencedor, aupado por el “plan platita” que ha ofrecido este mes, no tendrá un mandato fácil. Y el martes en Israel, donde rige un sistema parlamentario, las elecciones legislativas dirán al mundo en general, y a Medio Oriente en particular, si Benjamin Netanyahu continúa como Primer Ministro y, consecuentemente, cómo evolucionarán los múltiples conflictos bélicos que vive la zona; de perder su cargo ante la imposibilidad de formar gobierno, su futuro judicial sólo le traerá duras penalidades.

 

Advertencia: los artículos periodísticos firmados son de la exclusiva responsabilidad de sus autores. La Dirección.

Columna de Ricardo Garzón
SE DICE

Que delante del presidente Orsi el Secretario de la Presidencia Alejandro Sánchez  planteó la posibilidad de usar de alguna forma el dinero depositado por ahorristas en el sistema financiero uruguayo -47 mil millones de dólares- para financiar obras de infraestructura soberana que permitan al país mejorar su desarrollo productivo.

Que a esto se le pueden sumar 85 mil millones de dólares aún en el exterior de residentes uruguayos, montos que, según Sánchez, ofrecen enorme oportunidad de construir instrumentos que faciliten canalizar los dineros de la gente.

Que el Secretario de Presidencia indicó que "depende de nosotros si somos capaces de utilizar esa riqueza que tenemos ahí, que es la riqueza de nuestra gente, de los pequeños ahorristas, el talento de los uruguayos y la capacidad de las empresas que tiene el país, para poder canalizar ese ahorro y hacer un Uruguay mejor hacia el futuro".

Que descubierta sus espúreas intenciones, ¡Ah Tolosa!, -gobernante que quiere que todos los depósitos en dólares de los ahorristas uruguayos pasen a pesos-, ¡Ah Tolosa! exfuncionario del Fondo Monetario Internacional y actual presidente del Banco Central, volvió de Bangkok.

Que allí confesó su convicción de que economías emergentes —como la uruguaya— están hoy en una posición macroeconómica más sólida que en el pasado, y que los “dividendos” de esa menor volatilidad en sus ciclos económicos van a empezar a notarse próximamente. ¡Ah Tolosa!

Que por razones que se le atribuyen a la expresión de una “cultura y de valores”, además de algunos “fantasmas” del pasado, ¡Ah Tolosa!,  acusa que los uruguayos padecen la “paradoja de la cautela”; pierden poder adquisitivo por privilegiar las opciones “más conservadoras de ahorro”, y llamó con supina impertinencia a perderle el miedo al peso uruguayo. ¡Ah Tolosa!, nos querés dejar en calzones...

Que por disposición del Banco Central -viene la puñalada bajo el poncho-, las instituciones financieras que captan ahorro deberán brindar “información clara sobre los riesgos derivados de las variaciones en el tipo de cambio, por las cuales (los clientes) podrían recuperar menos de lo que depositaron en términos de la moneda local”.

Que es una advertencia que las autoridades bancocentralistas entienden necesaria porque, sostienen, la evolución del valor del dólar en los últimos años hizo que los uruguayos que depositaron en esa moneda perdieran riqueza, y creen que hacerlos firmar un “consentimiento” al colocar su dinero en el banco podría prevenirlos a futuro. ¡Mentira!

Que a pocos días de que empiece a regir la obligación para los bancos de dar aviso a los clientes sobre el "riesgo cambiario", el ministro de Economía fue cuestionado por la oposición sobre la campaña de “pesificación” del Banco Central.

Que el presidente de Estados Unidos afirmó que las elecciones de Brasil "parecieron fraudulentas", pese a asegurar que no tomó partido en la contienda. La derrota de Bolsonaro supone un revés para Trump tras un año y medio de victorias conservadoras resonantes en América Latina.

Que la victoria de Lula en nuestro país debe verse como el gran triunfo de la intelectualidad comunista que, infiltrada en todas partes, sigue con su plan de destrozar todo para un día dominar.

Que el senador de la 40, Javier García, presentó una denuncia penal contra la exministra María Julia Muñoz por difamación e injurias; lo trató de coimero.

Que lejos de retractarse de los cuestionamientos que motivaron la acción legal, María Julia Muñoz difundió un extenso texto a través de sus redes sociales en el que calificó la denuncia como un intento de «perturbar a la Justicia» y se definió a sí misma como «una señora jubilada que no participa de la política».

Que parece chiste, y no lo es. El gobierno dice que "continúa avanzando" -muletilla que se le pegó al poder político- en el proceso de definición para la adquisición de patrullas oceánicas. En este marco, autoridades del Ministerio de Defensa mantuvieron una reunión de trabajo en la Torre Ejecutiva con representantes de un grupo naval francés, uno de los oferentes interesados en concretar la operación.

Que consultado por las patrulleras el Prosecretario de la Presidencia, Dr. Jorge Díaz Almeida, el purpurado rojo de Lust, cardenal Richelieu, y para algunos periodistas lisa y llanamente Rasputín, sostuvo que el Estado uruguayo está en “un proceso de contacto con diferentes empresas”, en línea con lo solicitado por el presidente de la República “bajo régimen de confidencialidad”.

Que algunos legisladores son simpatizantes del modelo Bukele. De lograr implementarlo en Uruguay sería menester construir una prisión más grande que el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), pero no para pandillas sino para los corruptos de nuestro pais -inclusive los de cuello blanco-, que son más dañinos que los propios mareros.

Que la victoria del Partido de los Trabajadores en Brasil consolida a Milei como el único líder liberal importante de la región, lo que fortalecería su vínculo directo con el presidente estadounidense Donald Trump.

Que cuando se confirme la variación negativa del 3er trimestre en Argentina se habrá consolidado una recesión técnica, ya que el trimestre anterior había arrojado una contracción del 0,6%. 2 trimestres consecutivos a la baja oficializan una recesión. ¿Y Uruguay?: bien, gracias.

Que a pocos días de concluído el séptimo viaje del presidente argentino Javier Milei a España, el expresidente de la República Julio María Sanguinetti calificó de “tristísima” y “horrible” su visita, marcada por nuevas descalificaciones al mandatario Pedro Sánchez, insultos a la prensa y una ausencia de citas con la monarquía, el Parlamento o el gobierno español. 

Que el Prosecretario de la Presidencia, Díaz Almeida, opinó que "las cárceles uruguayas hoy no son parte de la solución, sino del problema". La mayoría de los que ingresan son "jóvenes, pobres, analfabetos y con consumo problemático de drogas". "Hay que tener una política para esa gente, agregó, porque algún día se sale, y en general se sale peor de lo que se entra".

Que el gobierno celebra el triunfo de Lula, pero le preocupa el nuevo cruce con Milei. En vísperas de una nueva cumbre presidencial del Mercosur, la tensión entre los dos socios mayores del bloque se ahondó tras la derrota de Bolsonaro y su posterior huida de Brasil.

Que ante la posibilidad de perder a su principal aliado en la región, el gobierno de Yamandú Orsi recibió como una bocanada de aire la reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La noticia, sin embargo, tuvo casi de inmediato una secuela negativa por la decisión de Argentina de ayudar al candidato opositor Flávio Bolsonaro a abandonar Brasil para pedir asilo en Estados Unidos.

Que otros dos abogados que defendieron narcos están concursando para ingresar a Fiscalía, y se extiende la preocupación de la hora en el sistema político, sacudido a la par con la intención gubernamental de desdolarizar los depósitos.

Que el Doctor Estomba, exdefensor de integrantes de grupos criminales, dijo que sería un “escándalo” que el Parlamento no vote su designación, y aseguró que el narcotráfico ya se infiltró en el Ministerio Público.

Que dice el ministro Oddone que descarta oposiciones con relación a la desdolarización de los depósitos y que Uruguay mantendrá la “doble moneda”. 

Que se amplió en 356 el número de millonarios en Uruguay, que son casi 18.000. Según el responsable de UBS Global Wealth Management para la región la evolución de la riqueza en los próximos años estará vinculada al desempeño de la economía, los mercados, las monedas y “el entorno tributario".

Que se reclama sin mayor énfasis aplicar un impuesto al 1% más rico de la población para financiar políticas contra la pobreza infantil, pero la discusión pública sobre esa iniciativa parece descolorida.

Que si bien el Frente Amplio apoya la instauración del gravamen, no parece tener andamiento en la ciudadanía en general, desinteresada al respecto, como tampoco al Poder Ejecutivo que alega riesgo de fuga de inversores, cuestionando la eficiencia recaudatoria que calculan sus promotores.

Que mañana sábado, a partir de las 14.00, sesionará la Convención Nacional del Partido Colorado en su sede. En el orden del día se incluyen un informe del senador Ojeda; un homenaje al expresidente Jorge Batlle por los diez años de su fallecimiento, y una presentación a cargo del expresidente Julio María Sanguinetti y del exvicepresidente Luis Hierro López sobre el bicentenario del partido.

Que una práctica de buceo del Ejército en el río Uruguay terminó en tragedia este viernes en Fray Bentos: dos efectivos murieron, uno permanece internado en CTI y otro continúa desaparecido. La búsqueda continúa en la zona del muelle Anglo.

Que la Armada Nacional señaló que se trata de alumnos del curso de Buzo Táctico, especialidad que es impartida por el Batallón de Infantería N°9 de Fray Bentos.

Que una delegación del Frente Amplio se reunió en el arzobispado de Montevideo con el cardenal y arzobispo Daniel Sturla. Los frenteamplistas que participaron fueron el presidente de la fuerza política, Fernando Pereira; el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila; la senadora Blanca Rodríguez; la exdiputada comunista Ana Olivera, y el presidente del Partido Demócrata Cristiano Juan Martín Fernández.

Que Fernando Pereira afirmó que “no es un tema menor la llegada del Papa León XIV a Uruguay”, ya que es el jefe de Estado del Vaticano y también “una entidad religiosa que viene a dar un mensaje”. “Por lo que uno ve en la última encíclica papal, es un mensaje muy reflexivo en torno a la inteligencia artificial, desarrollo tecnológico y distribución de la riqueza.

Que Pereira valoró que se trata de “un mensaje sumamente humanista que piensa en el tejido social como una forma de mejorar la vida de la sociedad, que piensa como debe pensar cualquier cristiano, cualquiera que lea el evangelio”, que refiere a que “hay que tener una mirada amorosa hacia los pobres, para darles a los pobres lo que les pertenece”. Amén

 

Jorge o la lealtad a sus ideas
  • Por Julio María Sanguinetti. - Conocí a Jorge Batlle en 1953, cuando con 17 años comenzaba nuestra vida periodística. La militancia ya la había emprendido en un club de la 15 que en diciembre de 1951 preconizaba el Voto por No para la propuesta de Constitución que instauraba el colegiado.
Son 63 años de vida en común, en el servicio al país, a través de la acción del Partido Colorado.
En todos esos años, Jorge hizo periodismo y sucedió a su padre en la dirección de Acción, donde le secundé como subdirector. Electo diputado en 1958, su vida política no tuvo un día de descanso.
Fue siempre innovador. Nunca se atenía a verdades reveladas o lugares comunes. Sus propias campañas tuvieron ya un sesgo distinto, desde la primera, en 1966, cuando no había cumplido los 40 años pero los dábamos por hecho para aportarle un cierto aire de respetabilidad.
Con la muerte de Don Luis, repentinamente, en1964, todo había cambiado. La 15 se divide. Amílcar Vasconcellos nuclea una tendencia, a la que se sumará Maneco Flores; un grupo de Senadores encabezado por Glauco Segovia arma otro.
Ahí lanza la idea de la reforma constitucional. En el verano de 1966 estábamos veraneando en el viejo Manantiales, que ni agua tenía, cuando cae Jorge y me dice: «Ponete a escribir la nueva Constitución». Yo no tenía ni la vigente, pero pergeñamos las reformas a las que aspirábamos y arrancamos. Esa reforma es hija de su impulso político. La hicimos para fortalecer las estructuras políticas que lucían débiles frente a tiempos de guerrillas y crisis económica. No sirvió para ese objetivo, pero, restaurada la democracia, sólo fue posible hacer una exitosa transición gracias a la estructura que armó.
Naturalmente, abandonar la idea colegialista había sido realmente disruptiva y de ahí la división. Pero los quincistas nunca le tuvimos apego al colegialismo porque, como decíamos, votamos en silencio en contra, por sentir que aquella reforma pretendía detener la segunda presidencia de Don Luis. Así nació lo que llamamos Unidad y Reforma.
Fue candidato en 1966 y en 1971. En 1972 fue preso por los militares. Los quincistas nos fuimos del gobierno y personalmente me tocó interpelar al Ministro de Defensa. En 1973 se cerró el diario. Jorge perdió todo, pero no bajó los brazos. Y si se ha hablado de presidentes pobres, ninguno lo fue tanto como él.
Después de la dictadura me tocó representar al Batllismo y obtuvimos el gobierno.
Al término de esa primera presidencia, tuvimos una diferencia política, porque yo pensaba que no era su momento de candidato. Él no lo sintió así, siguió adelante, ganó la interna a Tarigo, pero luego en la nacional perdió con Lacalle Herrera. A esa altura nosotros habíamos fundado el Foro y por eso en 1994 competimos, abriendo el capítulo de nuestra segunda presidencia. En esa, como en la anterior, Jorge fue un apoyo fundamental, aunque a veces discrepábamos cuando él sostenía con vigor una posición más liberal que la nuestra en cuanto a economía. Debo reconocer que en todos nosotros influyó, porque asumimos los excesos paternalistas del Estado y nos introdujo en la visión macroeconómica que no estaba en los folletines políticos de nuestra generación. También es verdad que en su gobierno no hizo propuestas maximalistas y actuó con el pragmatismo que aquellos huracanes exigían.
En todos esos debates fue fiel a sus ideas. El cálculo político no le modificaba sus criterios y así afrontó muchas veces la impopularidad de medidas que había podido soslayar. Fue así desde el principio y muchas veces me vi en el medio de discusiones con don Luis.
Aun con esas diferencias nunca perdimos la fraternidad de nuestra primera juventud. Para nosotros fue muy importante, en lo íntimo, poder apoyar su candidatura en 1999, no solo defendiendo la gestión del gobierno sino procurando su éxito electoral. En su quinto intento llegó y, si bien le correspondió enfrentar una tremenda crisis bancaria importada desde Argentina, hoy se reconoce el valor de su posición de no aceptar la exigencia de default que nos imponía el Fondo Monetario Internacional. El Partido lo pagó caro, pero está en su esencia el sacrificio político en bien de la integridad del Estado y la paz del país. Se salvó el crédito de la República y hasta hoy ese es un activo inmaterial de enorme repercusión económica.
Generosamente intentó, con la Comisión para la Paz, cerrar el debate sobre las heridas del pasado dictatorial. Habían pasado años y parecía llegada esa hora. Hizo un aporte, pero el capítulo sigue desgraciadamente abierto, ahora —además— con los juicios no siempre ecuánimes a los militares de la época.
Los últimos años los vivimos con una particular correspondencia espiritual. Largas charlas históricas se alternaban con propuestas e iniciativas que él siempre estaba agitando con fervor.
Fue una vida de lucha llena de altibajos, triunfos y decepciones, esperanzas, batallas por ideas y severos combates personales. Nunca perdió su ánimo. Siempre hurgando en el mundo para encontrar la novedad, la idea vanguardista.
A diez años de su muerte, su figura se recorta con un perfil nítido, en que luce la grandeza del servicio público y la lealtad a las ideas.