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UN ARGENTINO ORIENTAL OPINA - ENFOQUES COMPARTIDOS
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| Enrique Guillermo Avogadro |
| Lo peor de cada casa |
- “La adulación no hace daño... siempre que no la inhales”. Adlai Stevenson
Así como aplaudo los enormes logros del Gobierno en los dos años y medio que lleva de gestión, aún cuando hayan implicado fuertes dolores para aquéllos que sólo sabían cazar en el zoológico de una economía absurdamente cerrada (lo dije hace mucho tiempo en una nota, “Los argentinos y los zapatos” – ver https://tinyurl.com/5w3nykd4 -) y, lamentablemente, para quienes perdieron sus puestos de trabajo, no estoy dispuesto a convalidar obsecuentemente algunas barbaridades que, por el lugar que ocupa en la pirámide institucional, sólo pueden atribuirse a Javier Milei; muchas de ellas lo convierten en un émulo de Cristina Fernández.
El kirchnerismo se caracterizó, durante las dos décadas que constituyeron una de las mayores tragedias de nuestra historia, por perseguir a las fuerzas armadas; todo se generó a partir del pacto que firmaron el patriarca de esa nefasta dinastía y uno de los personajes más siniestros entre los muchos que aún pueblan nuestro país, Horacio Perro Verbitsky, Éste, a cambio de la tolerancia de la izquierda al saqueo sistemático al que se sometería a la Argentina, obtuvo la venganza para las organizaciones terroristas que nos ensangrentaron y asesinaron en los 70’s. Los instrumentos que eligió don Néstor para llevar a la práctica esos demoníacos designios fueron la reapertura de los juicios a los militares que las habían vencido – e indemnizar generosa e injustificadamente a los ex terroristas -, poniendo a cargo de los mismos a jueces prevaricadores y fiscales militantes, todos de “Justicia Legítima”, y la aplicación del principio de “portación de apellido” para frustrar la carrera de oficiales por el sólo hecho de ser hijos de alguno de los anticipadamente condenados.
Hoy, la administración libertaria - según trascendidos, por orden de Karina Milei - ha incurrido en esa misma espantosa conducta cuando ordenó retirar el pliego, aprobado por la Comisión de Acuerdos del Senado, de la Juez María Victoria Michelli, propuesta para un Tribunal Oral Federal, por ser cuñada del “poco odiado” (otra horrible similitud con el kirchnerismo, aunque sin llegar al extremo de imprimir afiches para que fueran escupidos) Hugo Alconada Mom, uno de los periodistas de investigación más reputados del mundo, que cometió el imperdonable pecado de sacar al sol tantos trapitos sucios de los gobiernos recientes.
El Presidente, que ya vio pasar la mitad de su mandato, además de permitir que se los diera de baja de la fuerza a la que pertenecen y se los prive de sueldos y obra social, no ha hecho nada para terminar con la ignominia de los juicios de venganza contra los cientos de militares injustamente presos, cuando podría haber instruido a los abogados del Estado al respecto, ordenar una revisión profunda de las causas penales (sobre todo en materia de pruebas) por letrados universalmente respetados o hasta amnistiarlos, como hizo su admirado Donald Trump con los acusados del golpe contra el Capitolio. Para justificar la imperiosa necesidad de una actitud así, basta recordar que muchos de ellos no tienen sentencia firme pero sufren prisiones preventivas que llegan a los diecisiete años y se pudren en las mazmorras de esta sociedad tan hipócrita.
El Poder Judicial, cuyo desprestigio mancha injustamente a jueces probos, para mantener viva la industria de estos juicios que benefician a falsos testigos y a sus abogados, sigue llevando adelante esos innobles procesos y persiguiendo a quienes, hace cincuenta años, obedecieron órdenes legítimas del Ejecutivo con la forma de decretos presidenciales, y todos los días dicta nuevas condenas a cadena perpetua, como la que acaba de recaer contra el Dr. Jaime Lamont Smart, de 91 años de edad, un verdadero señor que integró la Cámara Federal Penal, creada en la época del Gral. Agustín Lanusse para juzgar a los subversivos, la cual dictó una mayoría de absoluciones y algunas condenas, y que debió exiliarse cuando, el 25 de mayo de 1973, el gobierno de Héctor Cámpora liberó a tantos terroristas que volvieron a matar, como fue el caso de otro miembro de ese mismo Tribunal, el Dr. Jorge Quiroga, asesinado en la calle, en 1974, por el ERP.
Lo notable es que esos mismos magistrados no tienen vergüenza alguna cuando avalan la percepción de jubilaciones de privilegio claramente ilegales u otorgan prisiones preventivas – que simulan cumplir en lujosas y absurdas condiciones - a delincuentes condenados por saquear al país hasta casi destruirlo, tales como son los casos de Cristina Kirchner o Julio de Vido por poner sólo dos ejemplos, mientras mantienen en cárceles comunes de todo el país, que son incapaces de atender las naturales afecciones gerontológicas que los afectan, a estos ancianos ante los cuales, obviamente, no se corre el riesgo de que alteren las pruebas del proceso ni de que se den a la fuga.
La jerarquía de la Iglesia católica merece idéntica crítica por su hipocresía: así como nunca admitió la responsabilidad de tantos sacerdotes en la toma de las armas por muchos jóvenes sometidos a su influencia en esa trágica época, al no aceptar que se aloje en alguna de sus residencias, bajo el régimen de detención domiciliaria, el RP Christian von Wernich, de 89 años, éste debe seguir preso en una cárcel a pesar de padecer de cáncer (me consta que le extirparon un tumor del tamaño de una pelota de fútbol de una pierna) y tener enormes dificultades motrices.
La semana próxima volveré, si Dios y Trump lo permiten, a los escenarios internacionales pero, mientras tanto, sugiero mirar con atención dos de ellos en particular: Bolivia y el Mar Báltico. |
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| SE DICE |
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Que el comandante en jefe del Ejército Nacional, Mario Stevenazzi, quedó “disconforme” con la resolución del presidente de la República, Yamandú Orsi, y de la ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, de remover a la abogada Graciela Figueredo, que se desempeñaba como su asesora jurídica.
Que si la presidenta de la Junta de Transparencia y Ética Pública se declara incompetente en cuestiones matemáticas, y si es "de las que cuentan con los dedos", -como así lo dijo-, no puede ser que esté ocupando un cargo público, con el agravante de hacerlo en un organismo prostituido por los representantes directos del poder político.
Que tras nuevo reclamo del PIT-CNT por el impuesto al 1% más rico, el ministro de Economía Gabriel Oddone insistió en que "no está contemplado" en este período de gobierno.
Que si el ministro de Economía pretende que haya “menos burocracia” en el Estado, y que éste sea más ágil, lo primero que tiene que hacer es dejar bien en claro que constituye toda una trasnochada política a nivel gubernamental pretender instaurar otro ministerio (el de Justicia) en un país en crisis que desborda en secretarías de Estado y dependencias públicas, y que cuenta con apenas 3 millones y medio de vecinos en un "barrio" que supera holgadamente los doscientos cincuenta millones de habitantes.
Que el presidente del Banco Central Guillermo Tolosa afirmó que el ahorro en dólares es una alternativa “nefasta” que termina financiando el déficit de Estados Unidos (sic); dijo que los depósitos en dólares perdieron cerca de 50% de su poder de compra en las últimas dos décadas, y sostuvo que, pese a la fortaleza macroeconómica del Uruguay, la dolarización de los ahorros sigue entre las más altas del mundo.
Que con audacia infinita Tolosa dijo que un país que tiene necesidades enormes de todo tipo (léase jolgorio político que lo postró), para poder crecer no se puede dar el lujo de exportar dos tercios de sus ahorros en dólares, y se preguntó: ¿Quién tiene más necesidad de recursos? ¿La economía de Estados Unidos o la uruguaya? ¿Es necesario que el fruto del esfuerzo uruguayo termine financiando el déficit fiscal de Estados Unidos, que es el más alto desde la Segunda Guerra Mundial?
Juzgue el lector
Que por estas fechas, 24 años atrás, uno de los mayores bancos privados del sistema —el Comercial— había empezado a recibir asistencia financiera del gobierno, mientras, en medio de una corrida de depositantes que se extendía, el Montevideo y el Caja Obrera eran puestos bajo “supervisión intensiva” por el Banco Central.
Que desoyendo varias advertencias desde el sector financiero, el Banco Central dio un paso concreto en su estrategia de desdolarizar la economía, en este caso sobre los depósitos nominados en moneda extranjera, y puso en consulta pública un proyecto normativo que obliga a las instituciones que captan ahorro a brindar “información clara sobre los riesgos derivados de las variaciones en el tipo de cambio, por las cuales (los clientes) podrían recuperar menos de lo que depositaron en términos de la moneda local”.
Que el ministro Oddone calificó de modesta pero importante reforma del Estado un tema que desde el año 1995 no estaba puesto sobre la mesa”, refiriéndose al proyecto de ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida que fue presentado ayer para ser enviado al Parlamento la semana próxima.
Que para la elaboración del proyecto tuvieron más de 40 reuniones con representantes de las cámaras empresariales, la academia, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil y se recibieron más de 150 propuestas tanto en esos cónclaves como a través de la consulta pública. Además hubo más de 20 reuniones de equipos técnicos interministeriales para la redacción del texto.
Que consultado sobre cuándo la reducción de costos se verá reflejada en los precios al consumidor, Oddone reconoció que “a largo plazo”, y agregó que “esta ley es emblemática para el gobierno porque establece el rumbo para atacar problemas de competitividad y de altos costos de vida.
Que con el puñal bajo el poncho, el titular de Economía abrió el paraguas y adelantó que el proyecto generará resistencias. “Hay una zona de confort en la que están muchos agentes que este proyecto pretende remover”. Temblaron los montes y parió un ratón.
Que, exultante, la ministra de Industria Fernanda Cardona recién llegada de un viaje a España refirió que allí hay empresarios españoles entusiasmados con invertir y están viendo lo que hace Uruguay; "es un momento ávido en el que el mundo nos mira”, afirmó.
Que Rodolfo Saldain, redactor de la reforma jubilatoria que hizo el gobierno de Lacalle Pou, dijo que los cambios que impulsa el gobierno para las AFAP buscan saldar “una contradicción que lleva 30 años de historia dentro del Frente Amplio”, y “no va a tener una solución de consenso”.
Que dirigentes políticos como Pedro Bordaberry y Guido Manini Ríos plantearon que no valía la pena seguir golpeando a Orsi por el asunto de la camioneta. En el Partido Nacional sucedió otra cosa. Tras las publicaciones periodísticas, Sebastián da Silva y Javier García reaccionaron inmediatamente con la virulencia que acostumbran emplear contra el oficialismo; sin embargo, esa euforia se transformó en cautela, y hubo diversos llamados a “cuidar la investidura presidencial”.
Que los números son escandalosos: ocho de cada diez mujeres mayores de 15 años han sufrido alguna forma de violencia de género; la violencia sexual afecta a casi uno de cada tres niños, niñas y adolescentes, resaltando que la mayoría de los abusadores sexuales son varones y personas conocidas de las víctimas.
Que un diputado del Partido Colorado introdujo en el Parlamento un proyecto de ley para establecer una licencia por fallecimiento de mascotas. La iniciativa legislativa propone conceder un día hábil de licencia remunerada a los trabajadores del sector público y privado radicados en el territorio nacional que sufran la pérdida de un animal de compañía.
Que el aeroparque de Buenos Aires Jorge Newbery permanecerá cerrado del 25 al 27 de agosto por obras en pista y calles de rodaje, informando a sus usuarios que si viajan en esas fechas verifiquen sus vuelos, ya que podrían ser reprogramados o trasladados a otro aeropuerto.
Que Airbus acaba de hacer volar el avión comercial con más autonomía del mundo. Su objetivo: 22 horas seguidas sin escala.
Que, con acusada desfachatez, el presidente del Frente Amplio Fernando Pereira realizó una autocrítica sobre la relación entre el gobierno y la ciudadanía, al reconocer que, pese a una serie de medidas y transformaciones impulsadas en los primeros meses de gestión, aún no se ha logrado construir un vínculo sólido con la sociedad ni generar el respaldo esperado, incluso entre votantes de la propia fuerza política.
Que dos trabajadores de la pesca indonesios, que cumplen tareas sobre la embarcación Río Solís -de bandera uruguaya-, en el Puerto Capurro, se encontrarían sometidos a condiciones incompatibles con los estándares mínimos de protección laboral, previsional y humana, exigidos por la legislación nacional y los convenios internacionales ratificados por Uruguay.
Que las declaraciones del Jefe de Estado Mayor de la Armada al Parlamento enunciando que cinco meses antes de la conferencia de prensa/comedia de Díaz y Orsi, en octubre, el gobierno ya pensaba rescindir el contrato con Cardama mucho complica a nuestras autoridades
Que tampoco ayuda al gobierno la declaración de la ministra Lazo,en el sentido que no existe un estimado del valor o una tasación aproximada de lo ya construido por Cardama.
Que la justicia paraguaya ha iniciado un proceso penal tras una denuncia que alerta sobre el presunto uso de recursos del Estado para financiar campañas de hostigamiento digital contra periodistas. Según los denunciantes, fondos originalmente asignados a la conservación del patrimonio y a programas de asistencia social habrían sido desviados para producir contenidos propagandísticos a favor del Gobierno y atacar a comunicadores y figuras políticas críticas.
Que la Corporación Vial del Uruguay resolvió ampliar el rango de deudores de peajes a los que no se les levanta la barrera. La Corporación Nacional para el Desarrollo -de la cual depende Corporación Vial-, confirmó la noticia a Informativo Uruguay, y explicó que la medida tiene como objetivo "abarcar a más deudores". La franja pasó de quienes deben $ 250 mil de peaje a $ 150 mil (en adelante).
Que el uso del dólar “se ha arraigado profundamente en la economía nacional” y es una “característica de larga data”. Al igual que en otros países de la región, la dolarización puede atribuirse a “períodos de inflación y depreciación monetaria pronunciadas que erosionaron la confianza y debilitaron la demanda de la moneda local”, señalan dos economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), y proponen algunas medidas para tratar de revertirlo, imitando el caso de Perú.
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| Hay para leer |
Por Julio María Sanguinetti. Dos libros invitan a revisar momentos decisivos de la historia uruguaya. Desde la construcción de la República en tiempos de Fructuoso Rivera hasta las raíces políticas e ideológicas que desembocaron en el golpe de Estado de 1973, las obras de Oscar Padrón Favre y Jorge Leiranes proponen una lectura documentada y desafiante sobre el pasado nacional. Julio María Sanguinetti encuentra en ambas una preocupación común: la defensa de las instituciones republicanas frente a las amenazas que, en distintas épocas, pusieron en riesgo su continuidad.
Este otoño frío ha sido tiempo de libros. En lo personal, presenté 90, una memoria de mi vida basada en imágenes, y Pablo Cohen acaba de sacar una nueva edición ampliada de Habla Julio, que presentaremos dentro de unos días. También he tenido la fortuna de participar en lanzamientos de dos libros imprescindibles para quien desee entender al país, en momentos distintos de nuestra historia.
Oscar Padrón Favre, historiador ya consagrado, publica Rivera, el artiguismo posible, que es un trabajo enorme de investigación, con un caudal de documentos que le hace particularmente atractivo. En sus 651 páginas, que al principio impresionan y pueden desalentar, Rivera en particular y sus contemporáneos en general cobran vida a través de sus cartas. No es un texto pesado ni pesante, pareciéndose mucho a una obra de teatro en que sus personajes principales entran y salen.
La obra encara fundamentalmente el Rivera gobernante. No incluye su período como “segundo” de Artigas, que lo fue hasta 1820, ni tampoco el tema de su relación con el mundo indígena, como caudillo de los “guaraníes misioneros”, enfrentado a la tribu minoritaria y primitiva de los charrúas.
Ese Rivera gobernante tuvo siempre la obsesión del control territorial, como el Rivera caudillo la de mantener una fuerza armada oriental. Era el modo de defender a su gente, de hacer de su comandancia militar un factor de protección y de poder construir una República independiente. Antes de que Alberdi dijera que “gobernar es poblar”, Rivera lo hacía. Durazno, Belén, Bella Unión, Tacuarembó… Por eso defendió ardorosamente a los poseedores de tierra, enfrentados a propietarios dueños de lejanos títulos, especialmente en el período cisplatino, en que afianzó así su liderazgo.
Su acción se centraba en la campaña, aun cuando ejercía la Presidencia. Para esta se rodeaba de los mejores. Nunca sintió ese complejo tan común en los líderes rurales. Por eso en sus gabinetes figuraron hombres como Lucas Obes, Santiago Vázquez, José Ellauri, Francisco Muñoz, Joaquín Suárez, Manuel Oribe, Melchor Pacheco y Obes, Enrique Martínez y Andrés Lamas. Por la capacidad de esta gente, Rivera pudo gobernar a caballo, mientras en Montevideo se iba organizando una administración inexistente, que poco heredaba de la Colonia.
Fue un auténtico liberal. Respetó la opinión ajena más que ninguno de los de su tiempo. Y cuando el autoritarismo rosista avanzaba y muchos le aconsejaban asumir mayor poder para poder enfrentarlo, fue claro, en 1840, en su republicanismo: “Voy adelante, mi deber es uno y mi misión la dicha de nuestra patria. Si le conservo sus instituciones y le doy paz, he llenado todas mis aspiraciones”.
Fue muy difícil instalar una república y luego preservarla de las ambiciones de sus vecinos. En todo ese proceso, no hay figura de mayor protagonismo y capacidad de decisión que Fructuoso Rivera. Quienes lo difaman lo hacen desde el prejuicio y la ignorancia. Cualquiera que apenas asome a los hechos, simplemente a los hechos, se encontrará con el personaje más fascinante del período fundacional del Uruguay. Por eso este libro ofrece una mirada distinta de las habituales.
Yendo a los tiempos contemporáneos, nos encontramos con otra novedad, el libro de Jorge Leiranes, La Conjura de Cándidos y Tartufos. Las raíces del golpe militar del 9 de febrero.
No es un libro común. Es a la vez una crónica fiel y un ensayo inteligente. La primera asume, como corresponde, el 9 de febrero de 1973 como inicio de la dictadura y se remonta al período de Terra para rastrear sus orígenes militares e ideológicos. Estos son fundamentales, porque desde la cercanía de Luis Alberto de Herrera a Franco y Mussolini hasta la influencia del “peronismo” político y el “peruanismo militar” se advierten las corrientes adversas a la democracia liberal que en sucesivas etapas inspiraron el proceso que termina desencadenando una dictadura que duró más de una década.
La historiografía académica, en términos generales, ha traicionado sus principios metodológicos porque no ha asumido que, si un golpe de Estado es la subordinación del poder civil constituido a un poder militar de facto, el 9 de febrero se dio el golpe en Uruguay. Ocurre que es una verdad molesta para la izquierda que especuló en ese momento, y aun varios meses después, en la posibilidad de que la irrupción castrense abriera el espacio a un gobierno “nacional y popular” al estilo del Gral. Velasco Alvarado en Perú.
De la crónica surgen nítidas las figuras de quienes defendieron la democracia y quienes la agredieron. También, aunque parezca paradójico, queda clara la ambigüedad de quienes, por su oposición al gobierno, prohijaban soluciones inconstitucionales, aunque su convicción tuviera intencionalidad democrática, como fue el caso del propio Wilson.
Lo importante es que los hechos reseñados tienen el fuerte arraigo de la prueba. No hay afirmación sin fuente. Y aunque el autor diga que es un trabajo periodístico, le considero —como otros de sus géneros— aportes fundamentales a una historiografía que se ha contaminado de leyendas, mitos y “tartufismos”. Los “cándidos” fueron pocos, pero los hubo, como quienes, mirando con simpatía al peruanismo de Velasco Alvarado, se imaginaron al general Gregorio Álvarez encabezando un gobierno de izquierda. Hoy parece una broma, pero en aquel momento no era así.
Dos lecturas distintas. Dos tiempos históricos distintos. Sin embargo, idéntica preocupación por la institucionalidad republicana. (Nota que se comparte con Correo de los Viernes) |
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