Edición Nro. 2451 - Punta del Este / Uruguay
enfoques 5 de junio de 2026
 
 
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UN ARGENTINO ORIENTAL OPINA - ENFOQUES COMPARTIDOS f
Enrique Guillermo Avogadro
Lo peor de cada casa
  • “La adulación no hace daño... siempre que no la inhales”. Adlai Stevenson
Así como aplaudo los enormes logros del Gobierno en los dos años y medio que lleva de gestión, aún cuando hayan implicado fuertes dolores para aquéllos que sólo sabían cazar en el zoológico de una economía absurdamente cerrada (lo dije hace mucho tiempo en una nota, “Los argentinos y los zapatos” – ver https://tinyurl.com/5w3nykd4 -) y, lamentablemente, para quienes perdieron sus puestos de trabajo, no estoy dispuesto a convalidar obsecuentemente algunas barbaridades que, por el lugar que ocupa en la pirámide institucional, sólo pueden atribuirse a Javier Milei; muchas de ellas lo convierten en un émulo de Cristina Fernández.
El kirchnerismo se caracterizó, durante las dos décadas que constituyeron una de las mayores tragedias de nuestra historia, por perseguir a las fuerzas armadas; todo se generó a partir del pacto que firmaron el patriarca de esa nefasta dinastía y uno de los personajes más siniestros entre los muchos que aún pueblan nuestro país, Horacio Perro Verbitsky, Éste, a cambio de la tolerancia de la izquierda al saqueo sistemático al que se sometería a la Argentina, obtuvo la venganza para las organizaciones terroristas que nos ensangrentaron y asesinaron en los 70’s. Los instrumentos que eligió don Néstor para llevar a la práctica esos demoníacos designios fueron la reapertura de los juicios a los militares que las habían vencido – e indemnizar generosa e injustificadamente a los ex terroristas -, poniendo a cargo de los mismos a jueces prevaricadores y fiscales militantes, todos de “Justicia Legítima”, y la aplicación del principio de “portación de apellido” para frustrar la carrera de oficiales por el sólo hecho de ser hijos de alguno de los anticipadamente condenados.
Hoy, la administración libertaria - según trascendidos, por orden de Karina Milei - ha incurrido en esa misma espantosa conducta cuando ordenó retirar el pliego, aprobado por la Comisión de Acuerdos del Senado, de la Juez María Victoria Michelli, propuesta para un Tribunal Oral Federal, por ser cuñada del “poco odiado” (otra horrible similitud con el kirchnerismo, aunque sin llegar al extremo de imprimir afiches para que fueran escupidos) Hugo Alconada Mom, uno de los periodistas de investigación más reputados del mundo, que cometió el imperdonable pecado de sacar al sol tantos trapitos sucios de los gobiernos recientes.
El Presidente, que ya vio pasar la mitad de su mandato, además de permitir que se los diera de baja de la fuerza a la que pertenecen y se los prive de sueldos y obra social, no ha hecho nada para terminar con la ignominia de los juicios de venganza contra los cientos de militares injustamente presos, cuando podría haber instruido a los abogados del Estado al respecto, ordenar una revisión profunda de las causas penales (sobre todo en materia de pruebas) por letrados universalmente respetados o hasta amnistiarlos, como hizo su admirado Donald Trump con los acusados del golpe contra el Capitolio. Para justificar la imperiosa necesidad de una actitud así, basta recordar que muchos de ellos no tienen sentencia firme pero sufren prisiones preventivas que llegan a los diecisiete años y se pudren en las mazmorras de esta sociedad tan hipócrita.
El Poder Judicial, cuyo desprestigio mancha injustamente a jueces probos, para mantener viva la industria de estos juicios que benefician a falsos testigos y a sus abogados, sigue llevando adelante esos innobles procesos y persiguiendo a quienes, hace cincuenta años, obedecieron órdenes legítimas del Ejecutivo con la forma de decretos presidenciales, y todos los días dicta nuevas condenas a cadena perpetua, como la que acaba de recaer contra el Dr. Jaime Lamont Smart, de 91 años de edad, un verdadero señor que integró la Cámara Federal Penal, creada en la época del Gral. Agustín Lanusse para juzgar a los subversivos, la cual dictó una mayoría de absoluciones y algunas condenas, y que debió exiliarse cuando, el 25 de mayo de 1973, el gobierno de Héctor Cámpora liberó a tantos terroristas que volvieron a matar, como fue el caso de otro miembro de ese mismo Tribunal, el Dr. Jorge Quiroga, asesinado en la calle, en 1974, por el ERP.
Lo notable es que esos mismos magistrados no tienen vergüenza alguna cuando avalan la percepción de jubilaciones de privilegio claramente ilegales u otorgan prisiones preventivas – que simulan cumplir en lujosas y absurdas condiciones - a delincuentes condenados por saquear al país hasta casi destruirlo, tales como son los casos de Cristina Kirchner o Julio de Vido por poner sólo dos ejemplos, mientras mantienen en cárceles comunes de todo el país, que son incapaces de atender las naturales afecciones gerontológicas que los afectan, a estos ancianos ante los cuales, obviamente, no se corre el riesgo de que alteren las pruebas del proceso ni de que se den a la fuga.
La jerarquía de la Iglesia católica merece idéntica crítica por su hipocresía: así como nunca admitió la responsabilidad de tantos sacerdotes en la toma de las armas por muchos jóvenes sometidos a su influencia en esa trágica época, al no aceptar que se aloje en alguna de sus residencias, bajo el régimen de detención domiciliaria, el RP Christian von Wernich, de 89 años, éste debe seguir preso en una cárcel a pesar de padecer de cáncer (me consta que le extirparon un tumor del tamaño de una pelota de fútbol de una pierna) y tener enormes dificultades motrices.  
La semana próxima volveré, si Dios y Trump lo permiten, a los escenarios internacionales pero, mientras tanto, sugiero mirar con atención dos de ellos en particular: Bolivia y el Mar Báltico.



ADVERTENCIA: Los artículos periodísticos firmados son de la exclusiva responsabilidad de sus autores. La Dirección.



SE DICE

Que a la luz de los últimos acontecimientos, con el caballo al trote y entre tules rosados, se dirige hacia la Torre Ejecutiva la Vicepresidenta de la República Carolina Cosse.
 

Que como preveíamos y difundimos oportunamente, no permitió el tigre del norte que le tocaran los bigotes y le encajó un arancel del 12,5% a las importaciones uruguayas.

Que la referida imposición de aranceles, luego de culminar una investigación a 60 países, constituye una decisión discrecional basada en aspectos políticos, dado que Argentina, por ejemplo, mantiene un 10% debido al vínculo amistoso que se da entre los dos gobiernos, resaltando que esta relación y afinidad no se da hoy con el gobierno uruguayo, por más amables y lisonjeras que resulten las declaraciones diplomáticas reiteradas hasta el hartazgo por embajadores y políticos de turno.

Que las compras mundiales de pasajeros en avión retrocedieron un 3,4%  interanual en abril, tendencia negativa que obedece al impacto de la guerra en Oriente Medio, encarecimiento del combustible y recortes de capacidad de varias aerolíneas.

Que solo una de cada cinco personas aprueba la gestión de gobierno, según encuesta de Opción: el 20% de los consultados calificó la administración encabezada por Yamandú Orsi como “buena” o “muy buena”, frente al 49% que la calificó como “mala” o “muy mala”. La medición fue realizada en abril y mayo, y no toma en cuenta los últimos culebrones de la camioneta.

Que el gobierno de Trump le impuso aranceles a las importaciones uruguayas, 12,5%, luego de culminar una investigación a 60 países, en decisión discrecional basada en aspectos políticos dado que Argentina, por ejemplo, mantiene un 10%  debido al vínculo amistoso que se da entre los dos gobiernos, resaltando que esta relación y afinidad no se da hoy con el gobierno uruguayo.

Que para los partidos de la coalición lo que diga la Junta de Transparencia y Ética Pública, JUTEP, no vale nada, y se entiende que lo que diga o haga no es creíble, no da garantías, ni le sirve a nadie.

Que fue bien visto por la ciudadanía que el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, pidiese a dirigentes propios y de la oposición "cuidar la institucionalidad" que traduce la imagen del presidente de la República.

Que la Comisión de Seguridad y Convivencia de la cámara baja recibió a jerarcas de la Jutep en medio de una lluvia de críticas de la oposición hacia la mayoría del directorio (su presidenta, Ana Ferraris, y su vicepresidente, Alfredo Asti).

Que luego de casi cinco horas de sesión, diputados de la coalición, en conferencia de prensa, concluyeron en que es muy preocupante la imagen exterior de la JUTEP, porque la mayoría del directorio está en un proceso de deterioro de la credibilidad que ha hecho que no solo los partidos de la oposición, sino la mayoría del país, le haya perdido la confianza al organismo desde el punto de vista político e institucional.

Que el precio final del manoseado asunto de la camioneta presidencial es inferior en decenas de miles de dólares al gasto individual, -sentados sus culos en Ejecutiva y en primera-, de los legisladores que utilizan con toda impunidad recursos públicos para viajar por el exterior, sin obligación de rendir cuentas a la vuelta.

Que el intendente de Montevideo, Mario Bergara, atravesará los próximos cuatro años de su gestión con viento a favor. Después de torcerle el brazo al Ministerio de Transporte para que no se construya un túnel en 18 de Julio y de acordar con el sindicato un nuevo convenio colectivo, consiguió que la Junta Departamental, con votos opositores, le aprobara una inyección de US$ 260 millones por fuera del presupuesto.

Que las reciente y profusa difusión de  ofertas Navales de OPVs Hyundai en medio del escándalo, hunden cualquier chance que pudiera tener el también astillero coreano en este contexto, favoreciendo la opción (cara) por las viejas Patrulleras británicas River.

Que el mismo efecto causan las nuevas propuestas del grupo francés Kership, el cual hoy cotiza sus OPV en casi 96 millones de euros; en 2022 en 67 millones y en 2024 sugería al ministerio de Defensa 10 millones menos...

Que, del otro lado del mostrador y víctima de una inédita y sórdida interna política, el Astillero Cardama espera, en absoluta tranquilidad, resarcirse sobradamente por  la insólita rescisión del contrato uruguayo en curso decidida por el prosecretario presidencial.

Que Uruguay se convirtió en el primer país de América en tener a todos los pueblos de 1.000 habitantes conectados con fibra óptica, al inaugurar Antel este miércoles la red de fibra óptica en Pueblo Porvenir, localidad ubicada a 15 kilómetros de Paysandú.

Que el gobierno inició gestiones para permitir que ciudadanos chinos visiten nuestro país sin la necesidad de tramitar una visa de admisión. Así lo anunció este jueves el canciller Mario Lubetkin durante la ceremonia de despedida del embajador chino Huang Yazhong.

Que el Poder Ejecutivo publicó el decreto que establece las nuevas tarifas de peaje que se cobran en rutas nacionales, válidos desde el 1° de junio de este mes, como parte del sistema de ajustes semestrales que establece la normativa vigente.

Que en el caso de las categorías 1 y 2, que incluyen autos y camionetas, tractores sin semirremolque y ómnibus de hasta 25 pasajeros, el gobierno estableció que la tarifa básica pase de 190,20 a 196,57 pesos uruguayos: un incremento de 6,37 pesos. En tanto, la tarifa que aplica a los vehículos adheridos al sistema de telepeaje es de 167 pesos, 5 más que el semestre anterior, mientras que la correspondiente al Sistema Único de Ingresos Vehiculares (Sucive) es de 214, en cuyo caso la suba es de 7 pesos.

Hay para leer
Por Julio María Sanguinetti. Dos libros invitan a revisar momentos decisivos de la historia uruguaya. Desde la construcción de la República en tiempos de Fructuoso Rivera hasta las raíces políticas e ideológicas que desembocaron en el golpe de Estado de 1973, las obras de Oscar Padrón Favre y Jorge Leiranes proponen una lectura documentada y desafiante sobre el pasado nacional. Julio María Sanguinetti encuentra en ambas una preocupación común: la defensa de las instituciones republicanas frente a las amenazas que, en distintas épocas, pusieron en riesgo su continuidad.

Este otoño frío ha sido tiempo de libros. En lo personal, presenté 90, una memoria de mi vida basada en imágenes, y Pablo Cohen acaba de sacar una nueva edición ampliada de Habla Julio, que presentaremos dentro de unos días. También he tenido la fortuna de participar en lanzamientos de dos libros imprescindibles para quien desee entender al país, en momentos distintos de nuestra historia.
Oscar Padrón Favre, historiador ya consagrado, publica Rivera, el artiguismo posible, que es un trabajo enorme de investigación, con un caudal de documentos que le hace particularmente atractivo. En sus 651 páginas, que al principio impresionan y pueden desalentar, Rivera en particular y sus contemporáneos en general cobran vida a través de sus cartas. No es un texto pesado ni pesante, pareciéndose mucho a una obra de teatro en que sus personajes principales entran y salen.
La obra encara fundamentalmente el Rivera gobernante. No incluye su período como “segundo” de Artigas, que lo fue hasta 1820, ni tampoco el tema de su relación con el mundo indígena, como caudillo de los “guaraníes misioneros”, enfrentado a la tribu minoritaria y primitiva de los charrúas.
Ese Rivera gobernante tuvo siempre la obsesión del control territorial, como el Rivera caudillo la de mantener una fuerza armada oriental. Era el modo de defender a su gente, de hacer de su comandancia militar un factor de protección y de poder construir una República independiente. Antes de que Alberdi dijera que “gobernar es poblar”, Rivera lo hacía. Durazno, Belén, Bella Unión, Tacuarembó… Por eso defendió ardorosamente a los poseedores de tierra, enfrentados a propietarios dueños de lejanos títulos, especialmente en el período cisplatino, en que afianzó así su liderazgo.
Su acción se centraba en la campaña, aun cuando ejercía la Presidencia. Para esta se rodeaba de los mejores. Nunca sintió ese complejo tan común en los líderes rurales. Por eso en sus gabinetes figuraron hombres como Lucas Obes, Santiago Vázquez, José Ellauri, Francisco Muñoz, Joaquín Suárez, Manuel Oribe, Melchor Pacheco y Obes, Enrique Martínez y Andrés Lamas. Por la capacidad de esta gente, Rivera pudo gobernar a caballo, mientras en Montevideo se iba organizando una administración inexistente, que poco heredaba de la Colonia.
Fue un auténtico liberal. Respetó la opinión ajena más que ninguno de los de su tiempo. Y cuando el autoritarismo rosista avanzaba y muchos le aconsejaban asumir mayor poder para poder enfrentarlo, fue claro, en 1840, en su republicanismo: “Voy adelante, mi deber es uno y mi misión la dicha de nuestra patria. Si le conservo sus instituciones y le doy paz, he llenado todas mis aspiraciones”.
Fue muy difícil instalar una república y luego preservarla de las ambiciones de sus vecinos. En todo ese proceso, no hay figura de mayor protagonismo y capacidad de decisión que Fructuoso Rivera. Quienes lo difaman lo hacen desde el prejuicio y la ignorancia. Cualquiera que apenas asome a los hechos, simplemente a los hechos, se encontrará con el personaje más fascinante del período fundacional del Uruguay. Por eso este libro ofrece una mirada distinta de las habituales.
Yendo a los tiempos contemporáneos, nos encontramos con otra novedad, el libro de Jorge Leiranes, La Conjura de Cándidos y Tartufos. Las raíces del golpe militar del 9 de febrero.
No es un libro común. Es a la vez una crónica fiel y un ensayo inteligente. La primera asume, como corresponde, el 9 de febrero de 1973 como inicio de la dictadura y se remonta al período de Terra para rastrear sus orígenes militares e ideológicos. Estos son fundamentales, porque desde la cercanía de Luis Alberto de Herrera a Franco y Mussolini hasta la influencia del “peronismo” político y el “peruanismo militar” se advierten las corrientes adversas a la democracia liberal que en sucesivas etapas inspiraron el proceso que termina desencadenando una dictadura que duró más de una década.
La historiografía académica, en términos generales, ha traicionado sus principios metodológicos porque no ha asumido que, si un golpe de Estado es la subordinación del poder civil constituido a un poder militar de facto, el 9 de febrero se dio el golpe en Uruguay. Ocurre que es una verdad molesta para la izquierda que especuló en ese momento, y aun varios meses después, en la posibilidad de que la irrupción castrense abriera el espacio a un gobierno “nacional y popular” al estilo del Gral. Velasco Alvarado en Perú.
De la crónica surgen nítidas las figuras de quienes defendieron la democracia y quienes la agredieron. También, aunque parezca paradójico, queda clara la ambigüedad de quienes, por su oposición al gobierno, prohijaban soluciones inconstitucionales, aunque su convicción tuviera intencionalidad democrática, como fue el caso del propio Wilson.
Lo importante es que los hechos reseñados tienen el fuerte arraigo de la prueba. No hay afirmación sin fuente. Y aunque el autor diga que es un trabajo periodístico, le considero —como otros de sus géneros— aportes fundamentales a una historiografía que se ha contaminado de leyendas, mitos y “tartufismos”. Los “cándidos” fueron pocos, pero los hubo, como quienes, mirando con simpatía al peruanismo de Velasco Alvarado, se imaginaron al general Gregorio Álvarez encabezando un gobierno de izquierda. Hoy parece una broma, pero en aquel momento no era así.
Dos lecturas distintas. Dos tiempos históricos distintos. Sin embargo, idéntica preocupación por la institucionalidad republicana. (Nota que se comparte con Correo de los Viernes)



 

 
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