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UN ARGENTINO ORIENTAL OPINA - ENFOQUES COMPARTIDOS
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| Enrique Guillermo Avogadro |
| Sin árbitros |
- “Cuando las reglas desaparecen, el poder ocupa su lugar”
La interdependencia no eliminó la confrontación. Simplemente proporcionó nuevas armas para ejercerla. Hoy se puede castigar a un adversario sin disparar un tiro: basta con bloquearle mercados, tecnología, crédito, energía o materias primas. La geopolítica se ha convertido en geoeconomía. Pero las armas tradicionales siguen allí, y ésa es una combinación peligrosa. Es una de las paradojas de nuestro tiempo: una decisión tomada en un lugar remoto puede terminar afectando la vida cotidiana de millones de personas que jamás habían oído hablar de quienes la tomaron.
Vladimir Putin juega su propia partida y le alcanza con resistir, conservar posiciones y esperar que Ucrania se desgaste, Europa la pierda paciencia, EEUU modifique sus prioridades y, sobre todo, que las democracias occidentales se pregunten cuánto tiempo están dispuestas a sostener una guerra sin final. Donald Trump habla de negociaciones con Moscú y sostiene que Putin quiere un acuerdo con Ucrania, pero negociar no significa capitular ni aceptar las condiciones del otro. El problema es que la paz se convierte en una palabra ambigua cuando cada parte entiende algo diferente por ella.
Xi Jinping observa y no necesita precipitarse. Mientras Washington consume recursos y atención en distintos escenarios, Beijing continúa acumulando capacidad industrial, tecnológica y financiera. La disputa ya no consiste en quién vende más productos sino quién dominará las tecnologías que definirán el próximo medio siglo: inteligencia artificial, semiconductores, baterías, telecomunicaciones, robótica y sistemas militares. Y detrás de todo ello permanece Taiwan. Ese es, quizás, el punto del planeta donde una equivocación podría desencadenar consecuencias mucho mayores que las que cualquiera de sus protagonistas imagina. China puede esperar; EEUU, en cambio, parece obligado a responder simultáneamente en demasiados frentes.
Europa disfrutó su prosperidad mientras delegaba su seguridad en EEUU, hasta que la invasión rusa a Ucrania destruyó esa comodidad. Ahora debe gastar más en defensa, reconstruir capacidades militares y preguntarse cuánto puede confiar en Washington. Una alianza funciona mientras todos creen que el compromiso del otro es creíble; si esa certeza desaparece, surge algo mucho más peligroso: la necesidad de que cada país calcule por sí mismo hasta dónde está dispuesto a llegar. Y ése es exactamente el tipo de situación que las instituciones internacionales fueron creadas para evitar.
La política exterior estadounidense empieza a entrelazarse cada vez más con la interna electoral. Trump ha relacionado la duración de la guerra con las elecciones de noviembre, y acaba de prometer entregar US$ 5.000 a cada ciudadano adulto si los republicanos conservan el control de ambas cámaras. La frontera entre política exterior, política económica y campaña electoral desaparece, y eso también forma parte del nuevo mundo.
Hay algo, sin embargo, que me preocupa más que cualquiera de estos conflictos, incluyendo los que plantea la IA: el riesgo de que todos crean que pueden controlarlos. Las guerras rara vez comienzan porque sus protagonistas hayan decidido destruir el mundo; muchas veces comienzan por una sucesión de decisiones que, aisladamente, parecen razonables: un ataque, una represalia, un aliado que debe responder, otro que teme quedar debilitado si no lo hace, una interpretación errada de las intenciones del adversario. La Historia está llena de accidentes que produjeron tragedias que nadie había planeado. Por eso las instituciones, los tratados y las líneas de comunicación entre enemigos no son adornos diplomáticos, son mecanismos de seguridad. Y cuando comienzan a desaparecer, aumenta el precio de cada error.
¿Quién pone el límite? Esa es la pregunta que debería quitarnos el sueño. ¿Quién puede hoy imponer un límite a Rusia? ¿Quién puede hacerlo con EEUU? ¿Quién puede impedir que China cambie por la fuerza el statu quo de Taiwan? ¿Quién puede evitar que Irán cierre Ormuz o Bar el-Mandeb si lucha por su supervivencia? ¿Quién puede obligar a cualquier potencia a aceptar una decisión contraria a sus intereses vitales? La ONU difícilmente. Europa no tiene la fuerza necesaria. EEUU no puede ni quiere resolver todos los problemas. Y las restantes potencias tampoco parecen interesadas en construir un árbitro internacional que pueda limitar sus propias decisiones. Esa es la verdadera novedad: no estamos simplemente ante un mundo multipolar, sino ante un mundo multipolar sin una autoridad multipolar.
Argentina debe dejar de mirar el mundo desde la platea. No porque seamos una gran potencia sino porque no lo somos. Deberíamos sostener el principio de que las reglas importan. No elegir entre Washington y Beijing sino tener intereses propios y una diplomacia capaz de defenderlos, y comprender que nuestra seguridad no se limita a las fronteras terrestres. El Atlántico Sur, Malvinas, Antártida, nuestras aguas jurisdiccionales y las enormes reservas energéticas y minerales tienen extraordinaria relevancia en un mundo que compite por recursos estratégicos. Tenemos una oportunidad, pero no una política: necesitamos instituciones, infraestructura, defensa, energía, inversión y, sobre todo, una política de Estado que sobreviva a los gobiernos. Porque, si cada administración vuelve a empezar desde cero, serán otros quienes decidan qué hacer con lo que tenemos.
No sé si marchamos hacia una tercera guerra mundial. Tal vez el mayor peligro de nuestro tiempo no sea que alguien quiera desencadenarla, sino que nadie tenga ya autoridad para impedirla. Y por eso, más que preguntarnos quién va a ganar la próxima partida, deberíamos empezar a preguntarnos algo más: ¿quién queda para detenerla cuando todos decidan que tienen razón? |
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| De casa |
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Trabajos de reorganización de la Hoja nos llevan a adelantar en algunas horas la edición de Enfoques 2466 correspondiente al 18 de septiembre de 2026. Nos reencontraremos con nuestros lectores el próximo 25 de septiembre.
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Columna de Ricardo Garzón
SE DICE |
Que descendientes de la familia García Lagos, -que donó el predio del Parque Roosevelt para su uso público y gratuito-, enviaron una carta al intendente de Canelones para transmitirle la preocupación de varios integrantes de su familia por el deterioro, masiva tala de árboles sin autorización y a la chita callando; avance incontenible de emprendimientos privados, y el flagrante incumplimiento de las condiciones establecidas en la donación.
Que no hay evidencia de que el allanamiento nocturno vaya a tener un resultado en materia de persecución penal, aunque para el ministo del Interior el debate es bienvenido, porque si bien es un asunto sumamente discutible, "advirtió que en la noche se potencian los riesgos de errores, de enfrentamientos, y de involucrar a personas inocentes".
Que el Uruguay está dispuesto a trabajar con los BRICS en el plano bilateral, regional y global, entendiéndose por tal el bloque integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, según anuncio del canciller Lubetkin, presidente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
Que es parecer del senador Caggiani "que hubo una reunioncita para marcarle los límites a Delgado”, todo un intringulis peleando cabeza a cabeza a ver quién manda en el Partido Nacional.
Que más allá, aún, el senador oficialista reparó en la figura del expresidente de la República Lacalle Pou, que “anda ahí en las sombras, pero dos por tres está”: “supongo que le habrán consultado, ¿no? Si no, hubiera dicho que no está de acuerdo”.
Que primó el raciocinio y la Intendencia de Maldonado no prohibirá el ingreso de ómnibus interdepartamentales al corazón de la península.
Que el jefe comunal, ido por peteneras, debió recular en la idea de trasladar la terminal, apresuramiento que hubiese constituido un golpe de gracia para el Turismo regional de Punta del Este, como en ocasión propicia se lo señaló personalmente hace una punta de años quien esto escribe al director municipal Martín Laventure.
Que el secretario general de la comuna, Álvaro Villegas, dijo que no están dadas las condiciones para implementar modificaciones; “no puede haber cambios en la operativa de servicios interdepartamentales sin que la terminal de Maldonado esté acondicionada y cuente con las mejoras edilicias y de infraestructura necesarias”.
Que la fiscal de Corte, Mónica Ferrero, resolvió trasladar a otra fiscal del equipo de la Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad a la Fiscalía de Flagrancia de 12° turno, en principio, por el plazo de una semana, entre el 21 y el 27 de setiembre.
Que la medida fue adoptada a través de un memorando el 9 de setiembre, un día después de que el fiscal Ricardo Perciballe cuestionara los dichos de la Fiscal de Corte ante el Parlamento.
Que la Fiscal de Corte dijo en esa oportunidad que iba a “hacer un sondeo de las fiscalías que tengan menos causas” y a “empezar a anexar materias conexas”. En ese marco, adelantó que la Fiscalía especializada en Crímenes de Lesa Humanidad no se iba a eliminar, y sí se le agregarían competencias”.
Que, y a propósito, la Fiscal de Corte, Mónica Ferrero, no es fiscal subrogante sino Fiscal de Corte, lisa y llanamente, mal que le pese a un parlamento andrajoso sin idoneidades suficientes. ¡Fiat lux, que no es lo mismo que Fiat Lust!
Que entre dimes y diretes el fiscal especializado en Crímenes de Lesa Humanidad, Ricardo Perciballe, cuestionó la falta de acuerdos para designar un fiscal de Corte, situación que se agrava porque la fiscal Mónica Ferrero se encuentra “enfrentada con el gremio” y carece de “respaldo político.
Que mejorar la conectividad aérea figura en el centro de las prioridades del Poder Ejecutivo. Así lo dejó claro el ministro de Economía al señalar en el principal encuentro de empresarios tecnológicos en Punta del Este: “El gobierno está trabajando en poder hacer de Montevideo un hub de conectividad aérea en la región”.
Que Javier Milei hizo una cadena nacional sobre Malvinas para encarar asuntos relacionados con la soberanía, recursos y sanciones a empresas que operan ilegalmente en la plataforma continental argentina, y anunció el endurecimiento de penas, una base naval en Tierra del Fuego y la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, junto a un régimen específico para resguardar la "infraestructura crítica" de la zona.
Que el tono del presidente Milei fue antibritánico, encendido y sorprendente para quien declaró públicamente su respeto a la libre determinación de los kelpers y su admiración por Margaret Thatcher, quién tras la guerra construyó en las islas la base militar más grande de la OTAN en el Atlántico Sur.
Que Colonia Express pide apoyo ciudadano para mostrar “necesidad real” de que opere ruta Montevideo-Buenos Aires. La empresa, que busca competir con Buquebus en la conexión entre las capitales rioplatenses, alega que “existe una demanda creciente de consumidores que desean opciones más flexibles y accesibles”.
Que con la petición: “ya tenemos el barco, queremos llegar directo a Montevideo, ¿nos ayudás con tu firma?“, en los últimos días Colonia Express envió vía mail a usuarios de sus servicios, que existe un interés legítimo y una necesidad real” de ampliar la oferta de líneas fluviales directas entre Montevideo y Buenos Aires.
Que la senadora frenteamplista Blanca Rodríguez, actual vicepresidenta de la república en funciones, sostuvo que los mensajes de odio siembran odio y que había que penalizar todos los discursos de odio en las redes, en los podios y en los micrófonos.
Que el senador Andrés Ojeda del Partido Colorado, ni corto ni perezoso, le respondió que tales discursos estaban largamente penalizados en Uruguay, y que alcanzaba "con preguntarle al ChatGPT".
Que el presidente de la República, Yamandú Orsi, negó de forma tajante que Reino Unido haya realizado un planteo al gobierno uruguayo para establecer un cable entre las Islas Malvinas y Uruguay, y reafirmó la posición histórica del país respecto a la soberanía argentina sobre las islas.
Que el ministro de Economía Gabriel Oddone se enojó con un periodista tras una rueda de prensa: "Lo que acabás de hacer es de mala fe", le espetó al comunicador Leonardo Sarro detrás de cámaras, y le reclamó por una frase: "este modelo económico parece el mismo que en la época de Arbeleche".
Que en rumbo de irnos al carajo, el sindicato de la Terminal de Contenedores del Puerto (TCP) inició un paro de actividades por tiempo indeterminado. Durante la medida, solo trabajará el personal necesario para cumplir con el régimen de servicios mínimos vigente.
Que la TCP, cuya propiedad es mayoritariamente de Katoen Natie, informó que adoptará todas las medidas necesarias para garantizar el cumplimiento de esos servicios mínimos, con el objetivo de preservar la seguridad de las operaciones y reducir el impacto sobre buques, cargas, transportistas y demás usuarios de la terminal.
Que no es un chiste; el Frente Amplio está “alerta” para “reaccionar inmediatamente” si surgen indicios “golpistas” de Trump en Brasil.
Que en un contexto de expansión y consolidación de los lazos interpartidarios, el Frente Amplio firmó en los últimos días un acuerdo con el Partido Comunista de China sobre intercambio y cooperación.
Que la elección presidencial de Brasil se vive en el Frente Amplio como si fuera propia. “Como si todos, tanto ellos como nosotros, estuviéramos viviendo una elección que nos involucra de igual manera, y que nos va la vida de igual manera”. “Es como si fuéramos una cosa sola” con el Partido de los Trabajadores (PT), que busca la reelección de Lula, dijo Fernando Gambera, presidente de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio, (Carifa). |
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