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UN ARGENTINO ORIENTAL OPINA - ENFOQUES COMPARTIDOS
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| Enrique Guillermo Avogadro |
| Triunfos, derrotas y pecados |
- “¿Cómo es posible tolerar los rituales dilatorios e ineficaces de una maquinaria gobernada por dinosaurios impermeables a cualquier solicitud?”. Giuliano da Empoli
La semana pasada el Gobierno obtuvo dos resonantes victorias, dentro y fuera del H° Aguantadero. En el recinto, y con las naturales concesiones (algunas lamentables, como la claudicación ante la CGT) que impone la real politik, consiguió que el Senado aprobara el proyecto la ley del régimen laboral, un verdadero triunfo del presente sobre el pasado, personalizado éste en un sistema obsoleto, retardatario y excluyente del trabajo registrado, que permitirá generar más y mejor empleo. Además, confirmó que el kirchnerismo - sobre todo, Cristina Fernández - ha perdido hasta la facultad de bloquear las iniciativas legislativas del oficialismo.
En la Plaza de los Dos Congresos, se vivió otra batalla, que también ganó. Allí, amén de la escuálida concurrencia que probó la incapacidad actual de la CGT de convocar a marchas multitudinarias, la violenta postal de los incidentes protagonizados por los mismos de siempre fue el recordatorio de la batalla cultural que la Argentina debe librar todos los días contra el falso progresismo, que tanta pobreza y decadencia generó, siempre enmascaradas detrás de enloquecidos subsidios en los servicios públicos y en moratorias previsionales que llevaron al sistema a la quiebra, descontrolada emisión y los tantos otros vicios que nos trajeron hasta aquí.
Para las huestes que aún obedecen a la condenada ex Presidente, la insignificancia se agudizó el jueves cuando, en Diputados, el oficialismo logró, por amplia mayoría, la media sanción tanto para el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea como para la reducción a los 14 años de la edad de imputabilidad penal.
De todas maneras, la transparencia y la honestidad siguen perdiendo, tal como prueba que la Argentina haya caído en el índice internacional que las mide: muchos ya deben haber comprado buen champagne. Me refiero tanto a Cristina Fernández, a la cual la Cámara Federal de Seguridad Social le reconoció el derecho a cobrar los $ 10 millones mensuales de la pensión de su ladrón marido muerto, cuanto a todos los involucrados, de abajo a arriba, en la denuncia por corrupción en la ex Agencia de Discapacidad que cambió de juez, comenzando, claro, por el propio Diego Spagnuolo.
Y no es para menos, ya que recayó en Juzgado Federal a cargo del inefable e incombustible Ariel Lijo, el frustrado y nunca justificado candidato de Javier Milei a la Corte Suprema, que tiene el record Guiness de “dormir” expedientes que complican a los poderosos y garantizar su impunidad, como demostró en el caso de la pseudo compra de YPF por la familia Eskenazi, que hubiera podido invalidar el juicio contra la Argentina en los EEUU, que está al borde de costarnos US$ 18.000 millones.
Pero, simultáneamente, el Gobierno demostró que no tiene propósito de enmienda y sigue pegándose tiros en los pies, tal como hizo la semana anterior con la monumental torpeza en la comunicación de la renuncia de Marco Lavagna a la jefatura del INDEC. Con la ya famosa frase de la hermanísima Karina Milei a los diputados oficialistas - “A los proyectos del Ejecutivo primero se los vota y después se los lee” - renegó tanto de la libertad como del libertarismo; este episodio pasará a integrar las peores páginas de la historia, sumándose a la creación de la Oficina de Respuesta Oficial (ORO), una ridícula repartición destinada a vigilar a la prensa libre, y al DNU que habilitó a los agentes de la AFI (ex SIDE) a detener a los ciudadanos sin orden judicial, que tantos malos recuerdos trae.
En el orden internacional – en realidad, un desorden completo – la perseverancia de Vladimir Putin en su tentativa de destruir a Ucrania y la férrea resistencia de Volodimir Zelenski a aceptar las imposiciones del neo- zar ruso, están complicando las intenciones de Donald Trump de terminar con esa guerra en junio del corriente año, como ha anunciado. Y las declamadas ofertas de los salvajes ayatollahs de desistir del programa de enriquecimiento de uranio no parecen ser suficientes para evitar una acción militar de los EEUU contra Irán, tal como deja entrever el permanente crecimiento del ya enorme dispositivo aeronaval desplegado ante sus costas.
En cambio, y tal como era previsible, la purga de altos mandos militares ejecutada por Xi Jinping parece haber demorado sine die las provocaciones de China contra Taiwan. Cuánto puede haber influido en esa decisión el fuerte triunfo electoral de la Primera Ministro de Japón, Sanae Takaichi, que ha manifestado claramente su respaldo a la independencia de la isla y su deseo de fortalecer las alianzas defensivas en el Pacífico sur, sólo lo sabremos con el correr de los meses, pero la zona (Filipinas, Indonesia, Australia, Nueva Zelanda), al menos por ahora respira aliviada.
Este año se realizarán elecciones presidenciales en Colombia (mayo) y en Brasil (octubre); podremos verificar entonces si la ola de cambio hacia la derecha que recorre América Latina también inundará a los países que hoy gobiernan Gustavo Petro y Luiz Inácio Lula da Silva. Me parece que el primero tiene un futuro irreversiblemente complicado, pero aún puede ser otro el del mandatario brasileño, que competirá – según creo – contra el Senador Flavio Bolsonaro, favorito de Trump por afinidad ideológica. Pero, claro, las más trascendentales para el mundo serán las elecciones legislativas de EEUU, en noviembre, ya que el Presidente pondrá en juego en ellas su propia supervivencia política ante un Capitolio que hoy controla pero que puede perder y acercarse al abismo. |
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Columna de Ricardo Garzón
SE DICE
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Que el presidente Lacalle Pou debió prever, cuando barrió de un plumazo a la señora de Manini Ríos del ministerio de Vivienda, que firmaba su sentencia de muerte política en lo que atañe a Cabildo Abierto, de cara a la contienda electoral, y también después.
Que por más aclaración e información subyacente, el diputado cabildante Álvaro Perrone, -como quien no quiere la cosa-, ha dicho que la coalición republicana quiere a toda costa volver a integrar a Cabildo Abierto para “utilizar” sus dos votos, y subraya que los liderados por Manini Ríos no votan leyes con el oficialismo por ideología, sino por temas que son estrictamente económicos.
Que sin saber a ciencia cierta si estamos a tiempo, blancos y colorados se están dando cuenta que los votos de Cabildo Abierto eran fundamentales para ganar el gobierno.
Que el presidente de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, reclamó a través de un posteo en X que, si efectivamente hubo corrupción en el proceso de adjudicación a Cardama, entonces que los responsables terminen presos.
Que Cabildo Abierto apoya crear una investigadora sobre la compra de las patrulleras a Cardama, si comprende todo el proceso y no solo la rescisión del contrato, como plantean los blancos.
Que Basf es la empresa química más grande del universo; por encima de Dow Chemical Company y DuPont, BASF incrementó sus ventas un 11,1%, hasta los 87.300 millones de euros en 2022. Su fábrica principal, con sede en Ludwigshafen, se ha convertido en el recinto químico integrado más grande del mundo.
Que con una superficie de 10 kilómetros cuadrados, el centro de producción dispone de dos mil edificios, 115 kilómetros de calles y aproximadamente 211 kilómetros de vías de tren y donde trabajan más de 39.000 empleados.
Que tanto va el cántaro al agua que la empresa Sabre, con asiento en Zonamérica hace más de veinte años, comunicó a sus funcionarios, a través de un video, que habrá entre 150 y 200 despidos. (¡Aguante el dólar ministro!)
Que la firma tiene oficinas en otras partes del mundo y recientemente también desvincularon trabajadores en Polonia. La intención es bajar costos, y como parte de la estrategia mantendrían las oficinas en la India, argumentando la diferencia de competitividad.
Que llegó la hora de eliminar los múltiples privilegios de la “casta política”; limpiar las leyes, aferrarse a la Constitución, y sacar las garras del Estado de la vida diaria del ciudadano.
Que se ha hecho costumbre en el Parlamento que cuando un legislador está en uso de la palabra una gran mayoría del resto está dale que te dale con el teléfono celular.
Que el “sacrificio” redentor en la Argentina se eterniza mientras el mercado laboral se deteriora; cae la recaudación, y se reinicia el clamor popular por el ajuste.
Que el pan no aparece y el circo no causa gracia: tercer año de la Argentina de Milei con el gobierno del Frente Amplio tirándole de los bigotes al tigre; líos con los argentinos en la Comisión Adminstradora del Río Uruguay, y hartazgo ciudadano ante la ineficiencia burocrática en el Puente General Artigas.
Que con una imprudencia que asusta, -ahora le tocan la cola al tigre-, aumenta la preocupación de los argentinos por la instalación de una planta de hidrógeno verde y e-combustibles que la empresa HIF Global anunció que instalará en Paysandú, la que va a consumir millones de litros de agua del Río Uruguay; que emitirá gases contaminantes, y que destruirá el paisaje en la frontera común.
Que. tras cartón, lo que debiera ser un trámite ágil de contados minutos sigue exhibiendo una trampa inadmisible de varias horas de espera para miles de argentinos que reclamaron su cruce en ida y vuelta hacia Colón esta semana, escaparate que exhibe lo peor de la burocracia uruguaya, en rigor "terrible burrocracia" de los ineficientes servicios públicos acantonados en pie de guerra en la cabecera uruguaya.
Que una muestra cabal de la deficiencia que anota desde tiempo inmemorial la casta política, está dada en el sostenido relajo que exhiben los servicios públicos apenas aumenta el número de vehículos que cruzan los puentes sobre el Río Uruguay.
Que la solución definitiva al caos que se llevó puesto el siglo XX pasa por abrir de par en par y sin más trámite las cabeceras de los puentes al tránsito vehicular; diezmar las inspecciones en puntos móviles de las carreteras, y, sobre todo, terminar con los pretextos seculares de que todo siga como está para no hacer nada.
Que reapareció Evangelina Carrozzo a casi 20 años de protestar contra las papeleras en una cumbre. La activista recordó aquel día que logró burlar la seguridad de 58 presidentes en una cumbre en Viena, para mostrar sin tapujos un cartel contra las pasteras que se instalaban en Fray Bentos.
Que el Intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, con relación a las multas de tránsito, consideró que no “tiene razón de ser” tener valores “fuera de lo que una persona pueda pagar”, en tanto el jefe comunal de Montevideo, Mario Bergara, propuso incentivos de rebaja a quienes paguen “en tiempo y forma”.
Que el ejemplo de Nayib Bukele en El Salvador ha motivado a precandidatos y mandatarios latinoamericanos a adoptar políticas similares. Su política de encarcelamiento masivo revirtió el elevado índice de homicidios, dotando de legitimidad a su modelo.
Que El Salvador pasó de ser uno de los países más inseguros del mundo al más seguro de América Latina. Financial Times detalla que presidentes como Javier Milei en Argentina y el chileno electo José Antonio Kast se inspiran directa o indirectamente en la gestión del líder salvadoreño.
Que el presidente de la República abrió este mes una conferencia sobre crimen organizado, convocado por el canal de streaming Yunta de Uruguay. Frente a los principales dirigentes políticos de todos los partidos, Orsi aseguró que “el enemigo que acecha a nuestras sociedades es demasiado poderoso para enfrentarlo divididos”, y que “el camino menos doloroso no será una tarea partidaria; será una tarea política, no solo de un gobierno, sino del Estado todo”.
Que Ámsterdam es la primera ciudad en prohibir publicidad del consumo de carne en espacios públicos, sin que ello signifique que se busque prohibir su consumo; sí limitar su promoción con el objetivo de qué, hacia 2050, la dieta promedio de sus habitantes esté compuesta en un 50% por productos vegetales.
Que los diputados Sebastián Andújar (Partido Nacional), Conrado Rodríguez (Partido Colorado) y Álvaro Perrone (Cabildo Abierto) presentaron un proyecto de ley para reducir a la mitad el desorbitado despojo, leonino, que traducen los montos de las multas por exceso de velocidad.
Que para el presidente de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), el frenteamplista Marcelo Metediera, el proyecto tiene una “lectura totalmente económica y política” que no comparte; no está de acuerdo con los fundamentos, enfoque y análisis que los legisladores hacen de la información presentada en la iniciativa, ya que, considera, “es totalmente parcial y sesgada”. (Adiós Nonino)
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| Los suicidas |
Por Julio María Sanguinetti. Cuando el conflicto deja de ser una herramienta de negociación y se convierte en un fin en sí mismo, las consecuencias pueden ser devastadoras. En sectores estratégicos como el puerto y la industria láctea, la intransigencia sindical no solo compromete empresas emblemáticas como Conaprole, sino que pone en jaque empleo, producción y competitividad nacional.
En el desarrollo de cualquier actividad empresarial, la relación con su personal es fundamental. De ella dependen el entusiasmo en el trabajo, la fidelidad a la empresa, la innovación. Cuando esto se da espontáneamente, nos encontramos con un círculo virtuoso de ida y vuelta, dependiente de que las dos partes confluyan.
Este mundo ideal no es usual, pero hoy lo es en el mundo bastante más que hace ciento cincuenta años, cuando los trabajadores peleaban por la explotación de su esfuerzo en condiciones precarias. El sindicalismo ha sido un factor fundamental. Son bien conocidos los ejemplos suecos, alemanes y japoneses en la materia. Aquí, en nuestro país, hemos tenido de todo, desde los empleados de Tienda Inglesa defendiendo a su patrón ante una demanda de las oficinas impositivas hasta lo que he llamado más de una vez sindicatos “suicidas”. Los del puerto-pesca y Conaprole caen en esta definición: desapegados de todo sentido de responsabilidad por la sobrevivencia de sus empresas, viven de paro en paro generando pérdidas millonarias y poniendo en riesgo el empleo. Discuten airadamente los salarios o las condiciones de trabajo y no asumen la pérdida de empleo.
Los de la pesca y el puerto ya se sabe. Los de Conaprole se advierten menos porque la vieja y noble cooperativa, la empresa con mejor imagen del país, está allí y nos gratifica diariamente con la calidad de su leche. Detrás de este mundo rosado, sin embargo, hay una actividad con problemas. La industria láctea es un pilar fundamental, uno de los cuatro rubros mayoritarios de la exportación del país junto a la carne, la celulosa y la soja. Estamos hablando, en números gruesos, de 1300 millones de dólares, de los cuales el 70% es Conaprole, que a su vez destina a la exportación aproximadamente el 70% de su producción. O sea que es fundamental tener costos competitivos porque estamos ante una actividad que se sostiene por lo que vende al mundo.
La lechería tiene una gran tradición en el país. Es verdad que, como consecuencia de ese desafío de productividad y el rigor de su trabajo, el número de tambos viene cayendo año a año. En 2025 se perdieron 154, aunque la producción no declinó porque la productividad general mejoró y los establecimientos más grandes produjeron más.
Conaprole ha lidiado constantemente con un sindicato de nula racionalidad. Por su volumen ha podido conceder a sus trabajadores beneficios que otras empresas no han podido resistir y así, una a una, han ido cayendo. En ocasiones, esa irracionalidad se hace de una evidencia asombrosa. Pasó en CLALDY cuando se compró maquinaria nueva y el sindicato generó un conflicto porque los supervisores controlaban el rendimiento de cada máquina. En una palabra, la empresa se salvaría si se lograba más rendimiento, pero eso era mirado como la encarnación del mal.
El tema es serio. Al gobierno le cuesta moverse en ese tema, porque el propio ministro es un sindicalista que oficialmente pertenece a una secta en desaparición en el mundo, que es el comunismo… Es un dirigente de mucha experiencia, muy inteligente, pero que naturalmente mira la realidad con lentes distintos a los del ministro de Economía. Él interpreta la realidad desde una mirada de lucha de clases. No vemos que pueda ayudar mucho al gobierno en estos casos. En general sí, porque discutir con los sindicatos del comercio o aun el combativo de la construcción siempre ha estado dentro de lo tradicional. Con estos otros no. Paran y paran. No asumen que el puerto ha disminuido su actividad, que hemos perdido carga paraguaya y que sufrimos hoy una competencia tremenda de puertos argentinos modernos. Los de la leche no terminan de ver que aun Conaprole puede estar en riesgo. Tanto que hasta algunos directivos hablan de vender, o de abandonar los helados, pésima noticia para quienes desde niños mirábamos el vasito de crema como un sueño.
El gobierno no puede demorar en asumir este desafío. Hace pocos días el presidente recibió a los productores. Sabe dónde está la cuestión. No se puede seguir la rutina.
Un cierto día, hoy impensable, puede darnos la noticia de que Conaprole está en riesgo.
Si un día cerró el Banco Comercial y otro cerró Onda...
(Nota que se comparte con Correo de los Viernes) |
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