Edición Nro. 2433 - Punta del Este / Uruguay
enfoques 28 de noviembre de 2025
 
 
Inicio Contáctenos Ediciones_anteriores Agregar_a_Favoritos
VERSION PARA MOVILES
Todas_las Secciones AEROPUERTOS,_AVIACIÓN_Y_TURISMO CARTA_DE_LECTORES PLUMAS_ILUSTRES UN_ARGENTINO_ORIENTAL_OPINA_-_ENFOQUES_COMPARTIDOS
UN ARGENTINO ORIENTAL OPINA - ENFOQUES COMPARTIDOS f
Enrique Guillermo Avogadro
Cambia, todo cambia
  • “La única política eficaz de aquella marioneta populista, manipulada por el régimen  cubano, era comprar a muy alto precio sus apoyos políticos gracias al maná petrolero”. Laurence Debray
 El triunfo tan claro como inesperado de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas produjo varios efectos en la oposición, en el proceder del oficialismo y hasta en el Poder Judicial, que ha percibido los nuevos vientos en las veletas que coronan el edificio de Comodoro Py. El pero-kirchnerismo implosionó y, ya en manada, comienza a olvidar el despótico dedo con el que Cristina Fernández lo gobernó desde 2010; el radicalismo, está en camino a desaparecer de la mano de Martín Lousteau; y Javier Milei da señales de haber aprendido el arte de la política. La transitoria tranquilidad en la que los argentinos vivimos desde entonces me permite hoy dedicar esta columna a nuestra región y a los trascendentales cambios que se están produciendo y que, seguramente, continuarán.
En Chile, el domingo mostró la fuerte caída de la izquierda gobernante, representada por la comunista Jeannette Jara y la impopularidad del Presidente Gabriel Boric, cuestionado por su notorio fracaso económico y, sobre todo, por su política de seguridad, afectada por el narcotráfico y el pertinaz terrorismo mapuche. Todo indica que en el ballotage, el 16 de diciembre, resultará triunfador José Antonio Kast, ya que votarán por él los seguidores de Axel Kaiser, de Evelyn Matthei y muchos de quienes acompañaron a Franco Parisi, el outsider que alcanzó un inesperado 20%. El país se sumará entonces a los varios que ya dejaron atrás el ladri-progresismo, ese campo minado por la corrupción masiva que, hace dos décadas, pusieron de moda con la UNASUR Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Luiz Lula da Silva, Evo Morales y Rafael Correa.   
En Ecuador, Daniel Noboa, al convocar a un referéndum para decidir políticas importantes – reforma constitucional y previsional, radicación de bases extranjeras (EEUU) en su territorio, etc. – cometió un error táctico ya que todas fueron rechazadas por la sociedad, algo que no hubiera sucedido de haber sido votadas una a una. El Presidente vive jaqueado por el narcoterrorismo que combate por las rutas de exportación, con el consecuente crecimiento de la inseguridad, y por las fuertes protestas de las organizaciones indígenas, afectadas por el aumento en el costo de vida. 
Bolivia, hundida en una ciénaga infernal por veinte años del MAS en el poder, parece hoy resurgir de la mano de Rodrigo Paz, que se ha sumado al “eje del bien” y cuenta con el apoyo de USA. Aunque el criminal Evo Morales continúa refugiado en el Chapare, protegido por las hordas cocaleras, y promete resistir a cualquier tentativa de la Justicia de detenerlo por el estupro por el cual fue condenado, su dura pelea con su delfín, el ex Presidente Luis Arce, no sólo llevó a su partido a perder las presidenciales sino, también, las mayorías parlamentarias de las que gozó tanto tiempo.
Perú mantiene una envidiable estabilidad económica, sostenida por la independencia total del Banco Central de Reserva. El Presidente José Jari, que gobernará hasta julio de 2026, parece contar, aunque tiene un complicado pasado (acusaciones de agresiones sexuales y de corrupción), con cierto apoyo motivado en el hartazgo generalizado a todo cuanto huela a político. Y el enorme puerto que está construyendo China en Chancay, que permitirá también exportar productos brasileños, generará una gran actividad económica y mejorará el nivel de vida de su población.
En Colombia, el Gustavo Petro está muy complicado por su franco enfrentamiento con Donald Trump, que ha aplicado fuertes sanciones arancelarias, por su silente respaldo al sangriento tirano Nicolás Maduro, y por la expansión de los cultivos de coca que generan nuevos enfrentamientos armados entre las bandas narco-terroristas que asolaron a su país durante medio siglo y que hoy encuentran santuarios en territorio venezolano por obra y gracia de su aliado, el Cártel de los Soles.
Paraguay se ha transformado en un gran imán para las inversiones externas debido a sus laxas políticas tributarias y, al menos por ahora, no parece que vaya a cambiar su situación política. Y lo mismo sucede en Uruguay, pese a que Yamandú Orsi está intentando implantar medidas falsamente progresistas, por ejemplo en materia previsional, que pondrán en juego muchos de los logros de su antecesor, Luis Lacalle Pou; para agravar el panorama, también se ha hecho presente el narcotráfico violento, que trae de la mano la inseguridad ciudadana.
Luiz Inácio Lula da Silva, después de enfrentar a Trump, ahora está tratando de recomponer esa relación, que le ha costado la imposición de aranceles del 50%. Y se ha visto obligado a modificar su laxa postura ante los cárteles criminales nativos por el fuerte respaldo que obtuvo en la opinión pública el duro operativo que realizó el Gobernador de Rio de Janeiro contra el Comando Vermelho, que costó 132 muertes.
Nicolás Maduro y Diosdado Cabello están buscando alguna forma de diálogo que permita – algo sumamente improbable – a algunos jerarcas del régimen usurpador salir indemnes después de tantos desmanes que han cometido, destruyendo la economía de Venezuela, uno de los mayores productores mundiales de petróleo, y forzando al exilio a ocho millones de compatriotas, mientras matan y torturan a sus opositores internos.
Pero hay un surgente factor que puede cambiar radicalmente el panorama global: la llamada “Generación Z” – nacidos entre 1997 y 2012 – ha tomado conciencia de su poder a raíz del éxito obtenido en Nepal, donde derrumbó al gobierno pro-chino, y ya ha comenzado a manifestarse con masivas protestas en Kenya, Bangladesh, Sri Lanka, Marruecos, Mozambique y Madagascar, y en la región, en México y Perú, harta de castas políticas corruptas que ignoran completamente las necesidades reales de sus pueblos. Si recordamos cuántos dramáticos cambios en el mundo trajo aparejados la Primavera Arabe, se justifica que prestemos atención a este tema en el futuro inmediato.



ADVERTENCIA: Los artículos periodísticos firmados son de la exclusiva responsabilidad de sus autores. La Dirección.



Columna de Ricardo Garzón
SE DICE
Que con relación a las denuncias entrerrianas acerca de lo que se considera reiterada violación uruguaya al Tratado y Estatuto del Río Uruguay, se suma ahora la próxima instalación de la planta de hidrógeno de HIF Global, que no habría completado los permisos ambientales pertinentes.

Que bueno sería, entonces, que el gobierno uruguayo desande el camino, si corresponde, porque no es de personas inteligentes andar tirándole los bigotes al tigre, ni las frondosas patillas a Milei.

Que sin ser para nada originales, y sí para bombo y platillo,  el PIT CNT promueve la aplicación de una sobretasa al impuesto al patrimonio de las personas físicas, estimando que con esto podría recaudarse entre 700 y 800 millones de dólares.

Que la plata de la gente se utiliza para seguir inventando gastos innecesarios y superfluos que aumentan a diario los bolsillos derrochadores del Poder Ejecutivo y Poder Legislativo.

Que la organización sindical, con el gobierno que es del palo, bien podría sugerir y hasta exigir que se desarme la estructura de costos de la administración pública y servicios descentralizados, verdaderos tumores que se van fagocitando en el día a día a la república.

Que el ministerio de Economía debería aplicar frenos de pies y manos para por lo menos mitigar la dilapidación diaria de los paupérrimos pesos de la gente.

Que Yamandú Orsi promueve discusión sobre más mano dura en el combate a la delincuencia; el presidente se refirió al “modelo Bukele” de combate al crimen organizado en El Salvador como un “proceso para analizar”, y recibió expresiones de respaldo de políticos opositores.

Que Orsi aclaró sus dichos sobre la política de seguridad de Bukele: “aplicarla en Uruguay es imposible e inaceptable”: “lo digo convencidísimo de que no podés hacer nada que violente los derechos humanos, la democracia y la libertad”, dijo el presidente, y señaló que la política de seguridad de El Salvador es un ejemplo “a analizar”, pero “no a seguir, por favor”. 

Que en el ejercicio secular de las mejores tradiciones diplomáticas, el nuevo embajador de EE.UU. en Uruguay, Lou Rinaldi, subrayó en letanía el compromiso explícito de todos los embajadores de fortalecer las relaciones bilaterales; profundizar los intercambios comerciales, y promover inversiones en sectores estratégicos, respaldando la conectividad y el desarrollo entre ambos países.

Que el referido embajador aseguró que va a trabajar para integrar a Uruguay en el programa gubernamental estadounidense "Visa Waiver", que autoriza a los ciudadanos de los países participantes la entrada en Estados Unidos sin necesidad de visa. (Veremos...)

Que tras el “escándalo” del caso Cardama, Orsi afirma que el gobierno está negociando porque el país necesita patrullas oceánicas. (Vaya novedad)

Que TUMO es un programa global de aprendizaje en tecnologías creativas totalmente gratuito, dirigido a adolescentes de entre 12 y 18 años, que llega al país de la mano de Corporación América Airports, Aeropuertos Uruguay y una alianza estratégica con Ceibal.

 

45 años

Por Julio María Sanguinetti. Entre la memoria y el presente, 45 años dibujan una misma preocupación: la calidad democrática.

En este 2025 hemos estado celebrando los 40 años del retorno democrático, del reencuentro del Uruguay con sus mejores tradiciones políticas. Tan importante como esa evocación es la de los 45 años del plebiscito del 28 de noviembre de 1980, en que se rechazó el proyecto constitucional del régimen dictatorial y un episodio de notabilísima repercusión: el debate entre los Dres. Tarigo y Pons Etcheverry, opositores a la propuesta, y los Dres. Néstor Bolentini y Enrique Viana Reyes, sus defensores.
Esta historia comienza con la Comisión de Asuntos Políticos de las Fuerzas Armadas (COMASPO), que llama a los Dres. Carlos Manini Ríos y Héctor Paysée Reyes para que convocaran a un grupo de sus correligionarios colorados y blancos a estudiar el proyecto constitucional que el régimen estaba elaborando y que se planteaba como un retorno a la institucionalidad.
En el caso de nuestro Partido, se formó una una delegación realmente representativa de su realidad política, con José Luis Batlle, Máximo Gurméndez, Enrique Tarigo, Eduardo Jiménez de Aréchaga (corrección de acentuación) y el subdirector de El Día, Jorge Otero Menéndez, además del propio Manini Ríos.
Se intentó realmente buscar una solución, pero finalmente se comunicó la oposición a la propuesta al no aceptarse algunas modificaciones. Ello provocó las iras del Tte. Gral. Álvarez y del Comandante en Jefe Tte. Gral. Luis Vicente Queirolo, que lanzó la desafiante frase de que “a los ganadores no se les ponen condiciones” (sic), en un acto de soberbia que provocó una reacción muy penosa en la ciudadanía. El propio Dr. Tarigo contestó en El Día afirmando que se trataba de la institucionalidad del país, donde no había ganadores o perdedores, sino demócratas o autoritarios.
El proyecto tenía varias propuestas inaceptables, especialmente porque se instituía un Consejo de Seguridad Nacional, que era una suerte de cogobierno militar con el electo por la ciudadanía.
El 14 de noviembre, Canal 4 organizó el debate, con la moderación de Carlos Giacosa y Azadur Vaneskaián. La imagen hoy luce anacrónica, en medio del humo de los cigarrillos. Cada uno en su estilo, el irónico de Pons y el contundente de Enrique, demolieron el proyecto y creemos que fue, por encima de todo, esclarecedor. La propaganda oficial insistía en que se trataba de una reinstitucionalización, y mucha gente de buena fe pensaba (y alguna siguió pensando) que, aun mala, era un modo de progresar. Nosotros, con el No, sabíamos que se arriesgaba empantanarnos en un espacio de confrontación, pero también teníamos claro que introducirnos en el otro camino nos llevaba a un gobierno que no tendría el prestigio mínimo de la calidad democrática. Eso mismo escribí en un artículo en El Día titulado Hasta el 30 un No, justamente dejando claro que de este modo no entrábamos, pero que la disposición acuerdista se mantenía.
La campaña, naturalmente, era muy despareja. La propaganda oficialista era abrumadora y la opositora no existía. Los principales dirigentes no podían hablar. Por eso el debate tuvo gran resonancia, luego de siete años de silencio, en que no se había visto a nadie en la televisión cuestionar al gobierno. Hubo, sin embargo, tres actos de juventud: el primero colorado en el Cine Cordón, otro nacionalista en el mismo lugar días después y, finalmente, otro colorado en el Cine Arizona. En el interior se realizaron algunos pocos actos, muy acotados y vigilados de cerca, de modo que la gente no se animara. Recuerdo uno en Salto, en el Politeama, y otro en San José, en la Sociedad Italiana, ambos con Tarigo presente.
Finalmente, se llegó a la votación y fue clara: 57,2% por el No y 42,8% por el Sí. Siempre pensamos que en esta expresión a favor del Sí no había necesariamente un pronunciamiento favorable a la dictadura, sino la idea de que, aun malo el proyecto, en algo se avanzaba. Eso se vio claro cuando se realizaron las elecciones internas de 1982 y los grupos políticos que habían militado por el No obtuvieron un 75% de los votos en las internas de los dos partidos tradicionales.
El hecho político es que el No marcó una opinión ciudadana y fortaleció así al sector militar que era proclive a una salida. Aun aquellos que seguían compartiendo la idea del golpe militar asumían que su destino no era refundar al país sobre esa base, y mucho menos ser cómplices de la ambición personal del general Álvarez, que constantemente provocaba episodios perturbadores. Se define así un nuevo cronograma que nos lleva primero a la elección interna, luego al fracasado diálogo del Parque Hotel, al acto del Obelisco y, finalmente, al Pacto del Club Naval, en que se le pone día y hora a la elección nacional y la asunción del nuevo gobierno democrático.
Hoy todo parece fácil. Mucha gente subraya la imperfección de que el Partido Nacional no estuviera en el Club Naval. Sin duda fue una lástima, pero Wilson tenía otra estrategia, asumió otros riesgos y quedó personalmente al margen de la solución. Felizmente, por su espíritu patriótico, reclamó que su partido fuera a la elección, proclamó una gran fórmula (Zumarán - Aguirre) y luego no escatimó su apoyo al gobierno que presidimos. Además, reconoció siempre que, lejos de traicionar un compromiso, nosotros le habíamos informado de los pasos a dar, invitándolo a acompañarnos.
Fue un largo proceso. Son cinco años de ir y venir, de intentar acuerdos, de soportar agravios y provocaciones, para finalmente llegar a un entendimiento pacífico. Los cuarenta años que hemos vivido en libertad son el reconocimiento a aquel esfuerzo.
Sigamos mirando al futuro, sin olvidar que hoy podemos hacerlo porque ayer nos jugamos al destino siempre imprevisible de los acuerdos.
(Nota que se comparte con Correo de los Viernes)


 

 
Inicio Contáctenos Ediciones_anteriores Agregar_a_Favoritos
Directora: Doctora María Garzón
Administración y Redacción:
Edificio Torre de las Américas Apto.206, Calle 28 y Gorlero.
Punta del Este - Uruguay
Sitio Web optimizado para resoluciones 1024x768 y superiores.