Edición Nro. 2464 - Punta del Este / Uruguay
enfoques 4 de septiembre de 2026
 
 
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UN ARGENTINO ORIENTAL OPINA - ENFOQUES COMPARTIDOS f
Enrique Guillermo Avogadro
No hace falta saltar
  • “El límite de lo imposible está muy borroneado”.  Mateo Salvatto
Donald Trump ha convertido la política exterior de los EEUU en una sucesión de negocios, amenazas, aranceles y golpes de efecto, en especial contra sus propios aliados del G7, pero su poder económico, tanto como el militar, parecen haber encontrado sus límites. Canadá, objeto de su último e inexplicable ataque comercial luego de haber anunciado que pretendía anexarlo como 51° Estado, no ha bajado los brazos y, por el contrario, ha respondido con igual dureza. Su nueva batería de sanciones contra Teherán (que, con su resistencia al dolor, le ha impedido obtener la rápida victoria con que había soñado) y sus amenazas de castigar a los clientes de sus productos, es tan amplia que incluiría a China, principal comprador del petróleo iraní, a Turquía y Emiratos Árabes Unidos.
Para Argentina, un país dotado de todo aquello que todos necesitan precisamente porque comienzan a carecer de ello, el espectáculo debería resultar particularmente irritante. Tenemos petróleo, gas, alimentos, minerales y una capacidad extraordinaria para producirlos; pero seguimos padeciendo las consecuencias de décadas de populismo, corrupción, imprevisión y falta de inversiones que nos dejaron sin los caminos, trenes, puertos, oleo y gasoductos necesarios para aprovechar las oportunidades. Cuando llueve sopa, los argentinos insistimos en salir con tenedor.
Nuestra región tampoco ha quedado al margen de este terremoto. El caso venezolano es, en ese sentido, paradigmático. Después de la intervención estadounidense, de la captura de Nicolás Maduro y de todas las declaraciones sobre la libertad y la democracia, el chavismo continúa gobernando, con Delcy Rodríguez en la Presidencia y Diosdado Cabello con buena parte del poder real. Se han abierto negociaciones con sectores de la oposición, pero María Corina Machado y Edmundo González, que ganaron las elecciones, siguen relegados. Es decir, se destruyó mucho, se prometió demasiado y la democracia continúa esperando. Pero, claro, el petróleo venezolano está allí, y los negocios suelen tener una influencia extraordinaria sobre las convicciones morales de las grandes potencias.
Brasil, que se encamina a una elección presidencial que puede redefinir el equilibrio político sudamericano, no es un adversario ideológico circunstancial: es nuestro principal socio regional, un mercado esencial y un actor imprescindible en cualquier política seria de integración, comercio y defensa de nuestros intereses en el mundo. Confundir la política exterior con una pelea en X o con un discurso de barricada es una estupidez que la Argentina no puede permitirse.
Y así llegamos a casa. No cabe desconocer los enormes logros obtenidos por el gobierno de Milei en materia fiscal y monetaria. Después de tantas décadas durante las cuales el déficit era considerado una herramienta política y la inflación una especie de fenómeno inevitable, haber instalado la idea de que el Estado no puede gastar eternamente más de lo que recauda constituye, por sí solo, un cambio cultural de enorme importancia. Pero tampoco corresponde cerrar los ojos ante lo que está sucediendo. La economía parece haber perdido parte de su impulso; el crédito, que debía convertirse en motor de la recuperación, ha colocado a muchos en una situación financiera cada vez más delicada; los salarios y el consumo siguen sin acompañar de igual manera a la mejora de los grandes números, y la sociedad comienza a preguntarse cuánto tiempo más deberá esperar para que el sacrificio se transforme en una mejora perceptible de su vida cotidiana. Ése es el problema central del Gobierno: parece convencido de que una macroeconomía sana basta para ganar la batalla política. No es así, y Milei y sus funcionarios deberían explicarlo mejor.
Las personas votan con sus ideas, con sus miedos y con sus bolsillos; pero también con la percepción que tienen acerca de quienes las gobiernan. Y un presidente puede haber acertado en el diagnóstico económico y, sin embargo, perder apoyo si transmite indiferencia o falta de empatía frente a quienes están pagando el costo de la transformación. A ello se suma una inexplicable vocación por fabricar enemigos. Empresarios, periodistas, legisladores, gobernadores, economistas y, ahora, gobiernos extranjeros: cualquiera que discrepe corre el riesgo de ser convertido en traidor, delincuente, corrupto o enemigo de la libertad. Es un método que puede servir para conquistar poder; rara vez resulta útil para ejercerlo.
La reciente decisión de avanzar en la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central muestra que el Gobierno conserva la voluntad de consolidar institucionalmente algunos de sus logros más importantes. Sería excelente que aplicara el mismo criterio a otras áreas: la Justicia, la seguridad jurídica, la relación con el Congreso y la construcción de una administración pública capaz de sobrevivir a sus propios funcionarios. Porque la verdadera transformación consistirá en construir instituciones que impidan que, mañana, cualquier nuevo populista pueda volver a utilizarlo como botín. La oposición, por supuesto, no ofrece una alternativa demasiado tranquilizadora. El kirchnerismo pretende ocultar bajo nuevas máscaras su responsabilidad por la catástrofe que dejó; pero el Gobierno no debería confiar en que la memoria colectiva sea infinita ni en que la ausencia de una oposición convincente le garantiza automáticamente el futuro.
Por eso, mientras el mundo entero parece haber decidido caminar sobre el borde del abismo, haríamos bien en aprender una lección elemental: no hace falta saltar para demostrar valentía. A veces, basta con dejar de dar pasos hacia atrás.



ADVERTENCIA: Los artículos periodísticos firmados son de la exclusiva responsabilidad de sus autores. La Dirección.



SE DICE
Que el subsecretario de Ambiente, Oscar Caputi, fue apoderado en 2021 del argentino Eduardo Costantini, el inversor multimillonario del barrio privado que se pretende construir en las cercanías de los bañados de Carrasco.

Que remontando en reversa el siglo y las décadas cabe recordar que la zona de los Bañados de Carrasco constituyó una donación modal de la sucesión García Lagos al Estado en 1916, condicionada a que el gobierno de la época, y los que vinieron después, procediesen a desecar los bañados, cosa que no ocurrió; tampoco fue devuelta la donación por incumplimiento del Estado, como así consta y correspondía. (Ver Google, (Parque Roosevelt donación compromiso)

Que por decisión inamovible del presidente Orsi se relocalizará la planta de producción de e-combustibles e hidrógeno verde proyectada por la empresa HIF Global en el departamento de Paysandú.

Que la determinación, irrevocable, busca preservar la relación bilateral; atender las inquietudes ambientales de la región, y evitar la reactivación de un conflicto fronterizo sobre el río Uruguay.

Que la Coalición presentó un aditivo en la Rendición de Cuentas para eliminar la pensión de sobrevivencia a familiares de ex presos políticos, -(inviable, no tiene votos)- agregado que suscitó que la asociación de ex presos Crysol calificase la propuesta como una "miserable iniciativa de los represores encarcelados".

Que la pensión especial reparatoria tendría carácter estrictamente personal, y se extinguiría con el fallecimiento de su titular sin que genere, en ningún caso, derecho a pensión de sobrevivencia, trasmisión, sucesión o prestación alguna a favor de cónyuges, concubinos, hijos, descendientes o cualquier otro causahabiente del beneficiario”.

Que de acuerdo con los datos presentados por el director de Factum, Eduardo Bottinelli, el 55% desaprueba la gestión del presidente Orsi, el 26% la aprueba, y el 19% ni aprueba ni desaprueba. El saldo de aprobación del mandatario es negativo (-29%).

Que el senador del Partido Nacional y exministro de Transporte y Obras Públicas José Luis Falero consideró que los "errores" que "está cometiendo últimamente" el presidente Yamandú Orsi afectan a la imagen institucional del país y el prestigio internacional de la figura del presidente uruguayo en el mundo.

Que mucho más allá de los errores que puedan imputársele a Orsi bien haría el senador Falero en dignificar el ejercicio del cargo senatorial, desprestigiado colectivamente y a extremos, dado que no se recuerda un parlamento tan en desgracia e incompetente como se advierte en la presente legislatura.

Que le sobran razones a los ciudadanos y mandos policiales y sindicales que sostienen que los policías no pueden seguir siendo el eslabón más débil de un sistema que prioriza el espectáculo por encima de la seguridad. La vida de un policía vale, y la agresión a un policía no puede ni debe quedar impune.

Que la lucha sindical de los portuarios no se sanciona; estamos de acuerdo escribe el legislador Jorge Gandini, "pero en su nombre no vale todo". La investigación administrativa definirá si fue "lucha" o abandono de funciones, en horario de trabajo, cobrando salario, fuera del puerto, en una actividad no organizada por el sindicato portuario, en bloqueo y perjuicio a la Administración a la que pertenece y paga su salario.

Que partidas “por eficiencia” llevaron a que jerarcas de la Intendencia de Lavalleja cobren hasta el triple de su sueldo, y aquí no ha pasado nada.

Que este tipo de compensaciones y otras se comenzaron a aplicar a varios directores durante las administraciones nacionalistas de Mario García y Adriana Peña, que ahora el frentista Daniel Ximénez pretende revisar.

Que al directorio del de Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) le sobraron 140 millones de pesos que repartió entre sus funcionarios, sin perjuicio de que van a ingresar más empleados con un promedio salarial de 139 mil pesos.

Que “matemáticamente tenemos chance de que se cumpla la proyección de crecimiento del PIB de un 1,6% para el año", dijo el ministro Oddone, parafraseando comentarios en sentido contrario de un analista privado.

Que a nivel gubernamental se considera que varios indicadores muestran una economía uruguaya dinámica, pero desde la oposición política, consultoras y calificadoras de riesgo observan que el panorama es de un crecimiento muy bajo, con la amenaza incluso de que se vea afectada en los siguientes meses por el fenómeno climático del Niño.

Que el Aeropuerto Internacional de Salto quedó sin conectividad aérea comercial este mes, luego de que Paranair resolviera suspender tsin fecha de reinicio sus vuelos hacia ese departamento.

Que Paranair no le comunicó a la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia) que dejaría momentáneamente de operar la ruta, omisión que aparejó que Dinacia prescindiese de controladores aéreos por el período.

Que más allá de las diferencias anotadas, el resultado será el mismo para los pasajeros: durante setiembre no habrá conexión aérea comercial regular entre Montevideo y Salto. En el caso del mercado doméstico, sin embargo, durante el mes, Rivera será el único destino del interior conectado regularmente por vía aérea con Montevideo.
Una extraña fotografía
Por Julio María Sanguinetti. La fotografía política y social del Uruguay de hoy resulta extraña. Sus contornos esenciales lucen como siempre: democracia, separación de poderes, libertad de conciencia, rotación normal de los partidos políticos en el gobierno, paz. También se preservan los ribetes de los últimos años: calma económica, baja inflación, crecimiento bajo, crédito internacional, desocupación en valores tradicionales, déficit fiscal permanente pero aún administrable.

Cuando el zoom hace una aproximación y se va más a los detalles, la mirada es preocupante. Mucho más preocupante. La violencia social es un fenómeno hoy inocultable. La delincuencia notoriamente ha crecido. El fenómeno de la droga envenena progresivamente la sociedad uruguaya, con una pasividad alarmante de la autoridad pública. Es evidente que no hay joven que crea que la marihuana es dañina, como se ha probado en el terreno científico de modo incuestionable. No se trata hoy de ir a un prohibicionismo que probablemente agravaría la situación, pero sí a una acción informativa y pedagógica en serio. En serio quiere decir involucrar ante todo al sistema educativo, convencer a sus actores para que se comprometan. Ni hablar del cuerpo médico. Seamos honestos: cualquier entrevista médica arranca preguntando si el paciente fuma, pero casi nunca si ello es con marihuana u otro estupefaciente.
Naturalmente, la marihuana está en la periferia de la cuestión, pero por allí empezó el contagio y por allí empezará a caer si se logra hacer lo debido.
El tema nos lleva a otros ámbitos. Uno fundamental es el de la educación. Los liceos hoy son una fuente de violencia y tráfico menor que los docentes reconocen. No todos los establecimientos son iguales, pero hay zonas donde los incidentes entre los estudiantes son casi a diario. Y se terminan involucrando padres que por cierto tampoco responden a conductas ejemplares. Lo hemos escuchado de profesores, incluso lesionados por intentar apartar a los que se pelean.
La policía actúa en esos casos. Se labra algún acta, pero no pasa nada, salvo que se afecte a algún dirigente gremial y entonces viene la respuesta clásica: el paro. El mágico paro. El repetitivo, inservible y desalentador paro. Luego, nada, porque las autoridades no asumen el rol de autoridad que les es obligatorio. Hay un terror pánico, paralizante, a ser acusado de autoritario o fascista.
Estos días nos sacudimos por la agresión a puñaladas de una joven estudiante por un compañero. Es un caso aleccionador, pero que no está aislado. Es parte de un clima.
Pasemos a otro ámbito, ya clásico: el del fútbol. Este domingo pasado ocurrió con Peñarol, antes con Nacional. En lo personal nos duele particularmente lo de Peñarol, por obvios motivos. En los últimos tiempos el club ha pagado millones de dólares por las estupideces nacionales e internacionales de una famosa “barra”, que desprestigia y desalienta al aficionado real. Vemos los estadios llenos y sin problemas en Europa. Con el público al lado de la cancha. Hubo una época de agresiones e inseguridad. Se superó. Aquí seguimos sin asumir el tema. Se toman medidas notoriamente insuficientes. Se les concede a “las barras” una legitimidad representativa que no se merecen.
Digamos también con voz clara que la deserción policial fue en su momento una declaración de impotencia inaceptable e insostenible. Si no podemos mantener la seguridad de una cancha de fútbol, ¿es lógico imaginar éxito en el enfrentamiento al crimen organizado? Cada día resulta más ridícula la teoría de que un partido de fútbol es apenas una reunión privada y que ese espectáculo abierto y multitudinario no compromete el orden público. La prueba está en que es imprescindible actuar en los alrededores de los estadios.
Se le endilga a los clubes una responsabilidad que les desborda. Contratar seguridad privada cuesta una fortuna, sin ofrecer respuesta, porque sus funcionarios son avasallados y carecen de autoridad. Multar y multar a los clubes tampoco ha llevado a nada. Si un imbécil tira una bengala, ¿es responsable el club? No ignoramos que muchos dirigentes se callan por temor y que algunos otros no actúan por intereses electorales. Si vieran a la autoridad pública con real compromiso, naturalmente actuarían con una libertad que hoy está limitada en los hechos.
No se trata de salir a buscar culpables. De un modo u otro, todos podemos haber tenido alguna responsabilidad, aunque haya quienes tienen la mayor por haber retirado a la fuerza pública. El hecho es que en estos días todo luce peor, porque está la droga y un clima generalizado de violencia que se percibe a ojos vistas. Hasta en la intolerancia en el tránsito y en actitudes sindicales extremistas.
Es imprescindible una reacción colectiva de la sociedad que tiene que liderar el Estado. De lo contrario, la fotografía empezará a mostrar fragilidades, quiebres, rupturas, en lo que han sido nuestras fortalezas. (Nota que se comparte con Correo de los Viernes)



 

 
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