|
UN ARGENTINO ORIENTAL OPINA - ENFOQUES COMPARTIDOS
|
f |
|
| Enrique Guillermo Avogadro |
| Demasiadas piezas en el tablero |
- “La historia no se repite, pero rima”. Mark Twain
Hay momentos en que el mundo parece avanzar hacia ninguna parte. Los acontecimientos se suceden con una velocidad tal que resulta difícil distinguir lo importante de lo accesorio, mientras las grandes potencias mueven sus piezas en un tablero cada vez más peligroso.
Ucrania continúa desangrándose, sin que Rusia consiga imponer definitivamente sus condiciones ni Occidente encuentre la fórmula para terminar con una guerra que ya lleva demasiado tiempo. Donald Trump intenta abrir una puerta hacia la negociación con Vladimir Putin, pero las distancias entre Moscú y Kiev son enormes. Y ésa es la característica más preocupante del mundo actual: nadie parece saber con certeza hacia dónde vamos.
Mientras Europa mira con preocupación hacia Moscú, EEUU tiene otro adversario mayor: China. La disputa ya no es simplemente comercial. Es una pelea por el siglo XXI. Tecnología, inteligencia artificial, energía, telecomunicaciones, minerales estratégicos, rutas marítimas y capacidad militar forman parte de la batalla. China produce, innova, invierte, compra empresas, construye infraestructura y desarrolla una formidable capacidad tecnológica y militar. EEUU intenta contener ese avance con aranceles, sanciones y restricciones tecnológicas. Beijing responde acelerando su autonomía y extendiendo sus vínculos por Asia, África, Medio Oriente y América Latina. Y aquí aparece una diferencia fundamental con la Guerra Fría: había dos bloques, hoy hay muchos jugadores.
India quiere comerciar con EEUU y comprar petróleo ruso. Arabia Saudita mantiene vínculos con Washington y Beijing. Turquía pertenece a la OTAN, pero conversa con Moscú. Brasil procura relacionarse con todos. Los países ya no quieren elegir. Quieren negociar. Los BRICS crecen, el llamado Sur Global reclama protagonismo y la hegemonía occidental encuentra límites que parecían inimaginables. Pero sería igualmente ingenuo creer que EEUU está en retirada. Continúa siendo la principal potencia militar del planeta, conserva una enorme capacidad financiera, tecnológica y diplomática y posee una red de alianzas que China todavía no puede igualar. Lo que está terminando no es la influencia norteamericana. Es su hegemonía indiscutida.
Y allí aparece Taiwán. China considera a la isla parte de su territorio y no ha renunciado a recuperarla, incluso por la fuerza. Taiwán, mientras tanto, mantiene su democracia y su autonomía de hecho. EEUU la respalda, aunque conserva cierta ambigüedad sobre qué haría ante una invasión. El equilibrio es delicado. Porque una guerra allí no sería otra guerra regional. Sería un enfrentamiento entre las dos principales potencias militares y económicas. Una guerra en ese estrecho podría paralizar industrias enteras, alterar el comercio mundial y provocar una crisis de dimensiones inimaginables. Pero existe algo todavía más grave: EEUU y China poseen armas nucleares. Y cuando dos potencias de esa magnitud comienzan a acercarse demasiado al abismo, ya no importa quién tiene razón sino quién conserva la cabeza fría.
En Medio Oriente, la guerra de EEUU contra Irán ha colocado al estrecho de Ormuz en el centro de la escena. Por allí circula una parte (20%) del petróleo que consume el planeta. Y eso significa que una guerra en el Golfo nunca es solamente eso. Una interrupción del transporte marítimo encarece alimentos, fertilizantes, seguros y fletes en países a miles de kilómetros. La globalización, que alguna vez fue presentada como garantía de paz, ha demostrado también su otra cara: nunca fuimos tan interdependientes y nunca fuimos tan vulnerables. Las guerras modernas se libran con petróleo, gas, aranceles, sanciones, chips, minerales, información y dinero. La geopolítica se ha convertido en geoeconomía.
Frente a este panorama, la Argentina no puede continuar comportándose como si el mundo fuera un asunto ajeno. Tenemos petróleo y gas, alimentos, litio y minerales estratégicos, una enorme plataforma marítima, el Atlántico Sur, la Antártida. Y tenemos, además, una ubicación geográfica que adquirirá creciente importancia a medida que el mundo vuelva a valorar los recursos naturales y las rutas de abastecimiento. Por eso resulta incomprensible que nuestra política exterior continúe tan atada a las simpatías o antipatías del gobierno de turno. No podemos ser fervorosos amigos de uno y enemigos del otro según quién ocupe la Casa Blanca o el Kremlin. Los países no tienen amigos permanentes, tienen intereses permanentes, y deberíamos aprenderlo.
Malvinas constituye, en ese sentido, una prueba de madurez. El petróleo descubierto alrededor de las islas y el creciente interés estratégico por el Atlántico Sur vuelven a colocar la soberanía en un escenario mucho más complejo que el de décadas atrás. Tenemos todo el derecho a defender nuestra reivindicación, pero hacerlo con inteligencia. No recuperaremos las Malvinas a fuerza de discursos, ni las empresas británicas abandonarán sus proyectos porque las amenacemos. Necesitamos diplomacia, paciencia, estrategia y una política de Estado que sobreviva a los gobiernos. Porque si algo ha demostrado la historia es que los países serios construyen sus objetivos durante décadas.
El mundo que conocimos después de la caída del Muro de Berlín está desapareciendo. Creímos que el comercio sustituiría a las guerras, que la globalización haría más costoso enfrentarse y que la democracia avanzaría. Nos equivocamos. La guerra regresó a Europa. Medio Oriente continúa siendo un polvorín. Estados Unidos y China disputan el liderazgo mundial. Rusia desafía a Occidente. Europa vuelve a armarse. Los BRICS intentan construir una arquitectura diferente. Y nuevas tecnologías permiten que un dron barato destruya un equipo militar que cuesta millones de dólares. El mundo es hoy más poderoso que nunca. Y, paradójicamente, también más frágil.
Las grandes guerras no siempre comienzan porque alguien decide provocarlas. A veces, porque alguien calcula mal: un avión derribado, un barco atacado, una respuesta que obliga a otra respuesta, y después nadie recuerda quién comenzó. Esa es mi mayor preocupación. Hay demasiados jugadores. Demasiados intereses. Demasiadas armas. Demasiados conflictos: Ucrania, Gaza, Irán, Taiwán, el Ártico, el Atlántico Sur. Demasiadas piezas moviéndose sobre un tablero cuyo final nadie conoce. La Argentina deberá decidir si quiere limitarse a observar la partida o comenzar, por una vez, a pensar cuál debe ser su propio movimiento. Porque esta vez no estamos mirando el tablero desde afuera, también somos una pieza. Sería imperdonable descubrirlo cuando ya sea demasiado tarde. |
|
|
AGREGAR A FAVORITOS
A+ / A-
IMPRIMIR
VOLVER AL INICIO
|
|
|
ADVERTENCIA: Los artículos periodísticos firmados son de la exclusiva responsabilidad de sus autores. La Dirección.
|
|
|
Columna de Ricardo Garzón
SE DICE |
Último Momento:
Katoen Natie solicitó formalmente que se declare la esencialidad de servicios necesarios para mantener la actividad en Terminal Cuenca del Plata (TCP) en el puerto de Montevideo. El pedido responde al conflicto que mantiene con el sindicato de la empresa y que afecta su operativa.
Que la Fiscal de Corte, Mónica Ferrero, dijo que iba a “hacer un sondeo de las fiscalías que tengan menos causas”, razón por la cual "van a tener que trabajar más”.
Que no puede ser que un fiscal tenga apenas 20 causas durante todo el año, (¡oh casualidad!), persiguiendo a más no poder ancianos septuagenarios, octogenarios y nonagenarios para meterlos presos en cárceles comunes y silvestres a como dé lugar, y que "otros, otras y otres" exhiban toda una florería con 1.500 casos en bandeja, fruto de reiteradas violaciones a la Constitución.
Que la Fiscalía especializada en Crímenes de Lesa Humanidad no se va a eliminar, pero se le van a agregar competencias; no se puede seguir con una fiscalía que desborda en casos, mientras otros están yendo todos los días al juzgado, "con una eterna cantidad de casos”.
Que la comparecencia de la Fiscal de Corte Mónica Ferrero en el Parlamento no cayó nada bien en la interna del ministerio público. El fiscal especializado en Crímenes de Lesa Humanidad, Ricardo Perciballe, le pidió un mínimo de respeto y cuestionó que haya ido al Parlamento a "hablar mal de los compañeros".
Que sorprende que haya salido del ropero el uniforme polvoriento, que se hayan abotonados las charreteras del grado, y que Guido Manini haya lanzado una severa descalificación hacia Mieres y su partido, al afirmar que «es más fácil ver en el otro lo que es uno: no solo socio menor, sino también un mandadero de lujo». (¡Miralo a Guido!)
Que María Julia Muñoz, exministra frenteamplista, dijo que Alejandro Sánchez “tiene demasiadas apariciones públicas” cuando su rol es “defender la espalda del presidente”. A galope tendido, agregó que Orsi debería “sentirse más al mando de su Consejo de Ministros”, y ya desbocada consideró que el gobierno de Luis Lacalle Pou fue el “más corrupto que tuvo la historia del Uruguay”.
Que el secretario de la Presidencia Alejandro Sánchez precisó que “hay bastante silencio sobre lo que está pasando en Venezuela”, y calificó de colonialista el acuerdo petrolero con los Estados Unidos.”
Que, no conforme, agregó: “obligan a los estados a firmar lo que más les interesa a los centros de poder”, y llamó a ser “conscientes” de que “América Latina está siendo, lamentablemente, nuevamente sometida y expoliada”.
Que para el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, hay una América Latina antes del 3 de enero y otra después; ese día, Estados Unidos bombardeó Venezuela; capturó a Nicolás Maduro, y desde el balcón se advierte "que se cumplieron nueve meses del secuestro del presidente”.
Que el expresidente Lacalle Pou volvió a expresarse sobre la situación política de Venezuela, y reclamó que el proceso abierto tras la detención de Nicolás Maduro derive en una “transición real” hacia la democracia.
Que el presidente de la fuerza política de izquierda, Fernando Pereira, se reunió con el mandatario Yamandú Orsi y le transmitió que su discurso ante las Naciones Unidas “sería una buena oportunidad” para mostrar solidaridad con Cuba.
Que Bergara es el intendente peor evaluado desde 2006 y un 44% cree que Montevideo empeoró con el FA, según encuesta de Cifra, que muestra también que solo cuatro de cada 10 frenteamplistas montevideanos apoyan la actual gestión de la Intendencia de Montevideo, y que un 34% de este electorado desaprueba la administración.
Que el senador Bordaberry, referido a Sánchez, sostuvo que “el problema del gobierno es que habla mucho y concreta poco”. Lanzó que estaba de acuerdo en abrir las empresas públicas al capital privado. La Constitución lo permite. Después lo limitó a ahorristas pequeños. Preparamos un proyecto de ley, lo presentamos y se lo enviamos. Vino la Rendición de Cuentas y se fue por la tangente.
Que según el legislador se conseguirían recursos genuinos y mejor gobernanza; las empresas públicas seguirían estando mayoritariamente en manos del Estado y se enfocarían en mejores resultados y gestión. Pero no. Se tira un titular y después se dice que no. ¿Nos quedaremos en los titulares?
Que la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) advirtió que la implementación de la reforma tributaria en Brasil generaría impactos negativos en la conectividad aérea internacional, incluyendo una eventual reducción de vuelos y posibles medidas de reciprocidad por parte de otros países.
Que tarde piaste Partido Nacional al puntualizar en un comunicado que el conflicto que afecta a la Terminal Cuenca del Plata, TCP, “ya dejó de ser un problema sectorial para transformarse en un problema nacional”. (Chocolate por la noticia).
Que en el tren de última hora el presidente del directorio blanco dijo que no se puede naturalizar que durante tanto tiempo el funcionamiento de uno de los principales motores de nuestra economía permanezca paralizado. (Más chocolate...)
Que el Tribunal de lo Contencioso Administrativo TCM, avala el acuerdo del gobierno de Lacalle Pou con Katoen; descarta "monopolio", y acepta contrato hasta 2081.
Que se ha "descubierto", -que no la América de Colón-, que mientras pasan los días aumentan los prejuicios y se afecta la economía, el comercio exterior, la producción, el empleo, la competitividad, y la reputación de nuestro país.
Que Lula afirmó que Brasil "no es ni será colonia de nadie", en medio de tensiones políticas y comerciales con EEUU.
Que el mandatario sostuvo que defender la independencia brasileña significa velar por su soberanía y su democracia, al tiempo que reivindicó el derecho del país a decidir de manera autónoma de sus recursos naturales, sus relaciones comerciales y su desarrollo.
Que el "acuerdo gobierno a gobierno" anunciado por la ministra de Defensa para adquirir las tales OPV tras negarse a cualquier solución con Cardama, además de la oferta de dos viejas patrulleras británicas alude a las francesas Clase Gowind, las mismas que el ex presidente Hollande quiso imponernos hace años, y que Macron le vendió a Macri, promesas agrícolas mediante.
Que los fondos atribuibles a esta operación sólo alcanzarían para una unidad nueva, misma solución (rechazada) propuesta por Cardama para zanjar diferencias: terminar la embarcación ya iniciada.
Que ahora vamos a tener que pagar, si aprobamos la propuesta francesa, -a entregar recién en 2032-, ambas unidades, pero sólo vendrá una.
Que la publicación de los resultados financieros de airBaltic para el ejercicio 2025 ha confirmado lo que el mercado aeronáutico regional sospechaba: el lanzamiento de SUA (Sociedad Uruguaya de Aviación) sufrió un contratiempo que impactó directamente en los libros contables de su socio europeo.
Que según informó airBaltic en su reporte anual, la compañía no logró alcanzar sus objetivos financieros de EBITDAR (beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones, amortizaciones y costos de reestructuración o alquileres) debido, en parte, a la demora de sus proyectos de cooperación en el hemisferio sur.
El Ministerio de Turismo y Aeropuertos Uruguay implementaron un fondo conjunto de hasta USD 2.500.000 anuales para cofinanciar a las aerolíneas que incrementen el traslado de pasajeros extranjeros hacia el país y desarrollen nuevas rutas internacionales.
Que el esquema premia económicamente a los operadores por cada visitante adicional transportado, tomando como referencia el mismo semestre del año anterior. Para acceder al beneficio es obligatorio presentar una declaración jurada con información sobre los trayectos y los países de origen ante las autoridades.
Que ante un estadio a medio llenar y repleto de gorras MAGA, camisetas con su cara y miembros de un Partido Republicano hecho a su imagen y semejanza, Donald Trump ha comparecido en la jornada inaugural de la convención republicana, un experimento con el que el presidente quiere salvar la papeleta electoral a dos meses de las cruciales elecciones de mitad de mandato.
Que ante la perspectiva de una debacle anunciada por las encuestas, dado que el partido en el poder suele perder escaños en este tipo de elección, Trump ha pedido a sus seguidores que voten a los candidatos republicanos “como si yo estuviera en la papeleta electoral”. Y les ha lanzado una promesa improbable y descabellada: si los republicanos ganan las dos cámaras del Congreso en las midterm, los estadounidenses recibirán 5.000 dólares en dividendos.
Que a las voces del procesado ex senador Charles Carrera y de la hoy "desocupada " ex jerarca de la cesada firma portuaria Lobraus, Dra.Silvia Etchebarne, se le suma, auspiciando sus propuestas contrarias a TCP, la del tendencioso periodista comunista Esteban Valenti.
Que el mismo Valenti, que hace pocos días presentó un libro contra Astilleros Cardama, tiene como veterano columnista naval y probable consejero al respecto a Carlos Visca, también asesor de la ministra de Defensa, uno de los famosos responsables de introducir, por mar, el material bélico para el aparato armado del Partido Comunista en 1972.
Que es una posibilidad que tal cercanía con un asesor ministerial pudiera ser una fuente de información confidencial en aspectos militares del tema portuario.
Que André Estevez, dueño de BTG Pactual, el banco que, tras adquirir el HSBC Uruguay incursiona tan agresivamente en la plaza financiera uruguaya, ha sido citado, junto a las autoridades del Banco Central de Brasil para declarar en la Policía Federal norteña acerca de la crisis bancaria y asuntos conexos en el país vecino.
Que los beneficios para los consumidores que traería la competencia en el transporte fluvial de pasajeros entre Montevideo y Buenos Aires fueron parte de los argumentos de Colonia Express para solicitar el permiso de operar esa línea puerto a puerto, que hace más de 30 años explota Buquebus de forma exclusiva.
Que Colonia Express estima que podría reducir los precios de los pasajes un 15% y ampliar la demanda del mercado en un 30%.
Que las aerolíneas europeas preparan un invierno de ajustes. El fuerte encarecimiento del queroseno por la prolongación del conflicto en Irán y la situación del estrecho de Ormuz está empezando a obligar a las compañías a recortar vuelos y elevar las tarifas para contener el impacto en sus cuentas.
|
|
| La doble lectura de las PISA |
Por Julio María Sanguinetti. - Salieron las pruebas PISA. Recogen los datos del año 2025 en los jóvenes de 15 años, o sea el final del ciclo básico. Las pruebas se hicieron hace un año, entre agosto y septiembre. Recogen, naturalmente, los resultados del mundo pospandemia y como consecuencia registran una caída universal. Hasta los mejores, como Japón o Taiwan, bajaron. Ni hablar de España, que muestra resultados catastróficos, los peores desde que se hacen las pruebas.
El tema está hoy en un abierto debate en el mundo entero. Y, como ocurre siempre con los números, cada cual trata de hacerles decir lo que más le conviene. Los opositores procuran mostrar la caída —fácil de exhibir en este caso— y los gobiernos procuran atenuar esa impresión.
En ese contexto, nuestro país muestra una mejoría clara en Ciencias, se mantiene en matemáticas y cayó en lectura. Estamos parejos con Chile en ciencia y matemáticas, despegados del resto. Podemos así afirmar que el país enfrentó bien la situación de la pandemia, con la “libertad responsable” del gobierno del Dr. Lacalle Pou y el Codicen que presidió Robert Silva. Todos recordamos cómo se informaba sobre este tema y cómo se hizo un enorme esfuerzo para mantener los centros de enseñanza abiertos y funcionando lo más posible, mientras la educación a distancia alcanzaba su máxima extensión.
Es la primera vez que estamos primeros en Ciencia en América Latina y ese dato es revelados porque fue el foco de estas pruebas PISA, o sea el que se evaluó con mayor amplitud. Al mismo tiempo, nos encontramos con otro dato importante: el 81% de los alumnos están en el grado que les correspondería por edad, o sea que no se registran mayores rezagos.
La mirada corta, entonces, es razonablemente satisfactoria. La “transformación educativa”, con sus tutorías y seguimientos de los alumnos, logró superar los efectos más negativos de la pandemia. En todo caso, si miramos más en detalle, el panorama es triste, porque nos está diciendo que el 58 % de nuestros adolescentes en matemática y el 43 % en lectura no alcanzaron el nivel 2, que es el mínimo para asegurar un desarrollo que permita “resolver problemas en una variedad de contextos del mundo real”.
Si vamos a una visión más larga, ya no estamos ante el mejor panorama. Si nos comparamos con las pruebas de 2006, es decir, con las de hace dos décadas, mostramos una leve tendencia de mejora en ciencias, estabilidad en lectura y una leve caída en matemática. Con los resultados de ese largo lapso salimos bien en la comparación latinoamericana, pero muy lejos de lo que son los países desarrollados, de la OCDE. Este es el tema en la sociedad del conocimiento. No es casual que los cinco mejores resultados se dan en Singapur, Taiwan, Japón, Macao y Corea. Amen de cuatro provincias de China que aparecen despegados del resto, aunque no reflejan el promedio nacional, seguramente muchísimo más bajo si se hiciera.
El tema nos interpela y desafía a todos. Si Asia hoy es la vanguardia del mundo contemporáneo es porque sus alumnos, preparados durante los últimos cincuenta años, en las universidades norteamericanas y europeas, han asumido hoy la conducción de las empresas y los laboratorios científicos. Esa es la élite, pero cuando se mira al conjunto de la sociedad, a través de estas pruebas, también están muy por delante del resto de la OCDE. O sea que son pueblos mejor educados, y todo Occidente no puede ignorar esa circunstancia; mucho menos Latinoamérica, que está aún más abajo.
No podemos resignarnos. O mejoramos estos resultados o miraremos desde lejos los avances espectaculares de este mundo, que hoy vive el asombro de incorporar a su vida diaria la inteligencia artificial. Todo está muy referido a la situación social. Es inocultable. No se trata, entonces, solamente, de más recursos para la educación, el eterno reclamo, sino de que la sociedad en su conjunto mejore a través de un crecimiento económico que sólo asoma por la vía de la inversión.
Un párrafo aparte merece la conciencia cívica sobre el tema, el estado espiritual, el ánimo con que se encara la tarea educativa. Cuando el país creció había un espíritu colectivo de superación, la convicción de que se estaba realizando la tarea más relevante del país. Se vivió así desde la obra de José Pedro y Jacobo Varela en la educación primaria, a fines del siglo XIX, hasta el impulso dado por Baltasar Brum, ya en el siglo XX, a la gratuidad de Secundaria y a su expansión. Cuando íbamos al Liceo Rodó, sólo había otros seis liceos en Montevideo. Actualmente son una cincuentena. Naturalmente, aquella era todavía una enseñanza de élite y la masificación diluyó el peso de los grandes maestros. Aun así, no hay razón para que no se pueda recuperar el espíritu de “cruzada” y allí está el fondo mismo de la cuestión. Desgraciadamente, el mayor enemigo son las gremiales empequeñecedoras, gimnastas del paro, siempre sembrando amargura, nunca mirando hacia arriba ni exhortando a mejorar. Sus temas son los privilegios sindicales, los horarios, la elección de establecimientos y los debates sobre seguridad, pero no la educación ni su mejora.
Las PISA son un espejo en el que debemos vernos como somos. No peor que antes, pero muy lejos de lucir lozanos. (Nota que se comparte con Correo de los Viernes) |
|
|



 |
|